Sigue la lucha de los calarqueños para recuperar su hospital público

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Sigue la lucha de los calarqueños para recuperar su hospital público

Mientras el Gobernador se enmaraña en un mundo de fantasías y premios, Calarcá la segunda ciudad en importancia del Quindío está sin deporte y sin salud.

Escribe: JHON JAIRO HERNÁNDEZ MONTILLA

La privatización de su principal escenario deportivo, a manos del hoy gobernador, seguida de la vil masacre laboral en el hospital la Misericordia y su posterior cierre y con su fuerte repercusión en el hospital San Juan de Dios de Armenia, pone en coma la salud de los quindianos y a los calarqueños parece que la paciencia se les agota, así lo evidencia un enorme grafiti que circunda el estadio “Guillermo Jaramillo Palacio” en plena intersección Armenia- Bogotá – Calarcá, donde se lee un soberbio madrazo al gobernador de los quindianos.

El hospital la Misericordia de Calarcá venía en una crisis rampante producto de las deudas millonarias que tienen las EPS, sumado a esto, la mala administración de su actual gerente, también nombrado por el gobernador Roberto Jairo Jaramillo, presidente de la junta directiva.

hace unos meses una serie de funcionarios denunciaron públicamente, que hace más de 6 meses que estaban sin pago hace más de 4 meses, hecho que desato una serie de mítines y protestas de parte de los trabajadores, exigiendo al gobernador el pago de sus sueldos atrasados.

Los argumentos y la respuesta de la gobernación fue hacer alusión a un problema estructural, producto de la cartera morosa de las EPS.

A su vez, culparon de parte de los problemas Bernardo Gutiérrez Montoya, gerente de la entidad denunciando que se gastaron un promedio de 17.400 millones de pesos, en cuatro meses, el equivalente al 74% del presupuesto, sumiendo la institución en una grave crisis financiera y administrativa que amenazaba con su cierre.

Empleados del hospital protestaron públicamente exigiendo el el pago de sus salarios, en una mesa de diálogo con el Jaramillo y su equipo de trabajo el mandatario se compromete a buscar soluciones.

Profesionales, personal hospitalario y ciudadanos de a pié, se reunieron para hacer ver su malestar ante el cierre del que fuera en los años ochenta del siglo XX, el segundo centro de atención del departamento del Quindío.

La solución de Jaramillo luego de tomarse la foto, para su fábrica de noticias, fue exhortar la expulsión del personal médico que había protestado, con tal retaliación se generó la peor masacre laboral del sector, vista en la historia del departamento.

El lunes 23 de agosto ante el incumplimiento de los acuerdos de pagos de los salarios al personal médico, sanitario y administrativo, se presenta la renuncia masiva de médicos, enfermeras provocando el cierre definitivo de todos los servicios de salud del hospital la Misericordia, se cerraba un hospital de segundo nivel y prácticamente se sentenciaba a muerte a cualquier herido o enfermo de gravedad al no tener donde ser atendido.

La ciudadanía reacciona y se organiza, colectivos como Sembrando Lucha, el comité pro defensa del hospital, fuerzas cívicas, la ciudadanía marcha exigiendo al mandatario que responda a los más de 80.000 calarqueños por el cierre del hospital.

Siendo las 6:00 empezaron a llegar personas de todos los rincones de Calarcá, hombres, mujeres, adultos mayores, artistas, deportistas, algunos concejales, líderes cívicos, ex empleados del hospital, y comenzaron a gritar consignas en contra del gobernador y hacer denuncias sobre el abandono y la traición que sienten.

Recordando cómo Roberto Jairo en la campaña de 2019, dijo en plena tarima reconocerse como hijo de Calarcá e iba a trabajar incansablemente por banderas como el deporte y la salud.

Por su parte el reconocido líder social John Jairo Salinas dijo… “Denunciamos que la muerte del hospital es también producto del manejo politiquero al que lo han sometido, lo convirtieron en un directorio político para sacar votos y lucrarse, y el problema no es solo de las deudas de las EPS, sino al manejo irresponsable que se ha hecho del presupuesto, donde ha primado el interés general sobre el particular”.

Mientras en Calarcá había una poderosa marcha, en la fábrica de noticias de la gobernación, se promocionaba con bombos y platillos que Jaramillo había recibido en Bogotá un premio, por ser el gobernador que mejor manejo diera a la pandemia del COVID 19, como si se tratara de una novela de Gabriel García Márquez con el realismo mágico, no se podía entender cómo se celebraba tal reconocimiento, cuando los hechos y la realidad han demostrado que la gestión de Roberto Jairo Jaramillo y de su secretaria de salud Jenny Trujillo en materia de salud podrá ser cualquier cosa, menos algo para elogiar, basta mirar las publicaciones hechas el 24 de Junio en el periódico el espectador, el cual título uno de sus artículos “ Momento crítico de la pandemia en Quindío”, https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/momento-critico-de-la-pandemia-en-quindio/

Allí el equipo periodístico del Espectador mostraba la crítica situación de las UCIS (UCI) en el departamento supera el 90%, la alerta roja fue declarada el pasado 14 de julio, además es recordado como en medio de los picos más altos de la pandemia, y cuando se ordenaba el confinamiento en ciudades como: Bogotá, Medellín, Cali, el Gobernador invitaba a los turistas a venir al departamento, no puede explicarse entonces las razones que llevan a que se dé un premio por algo que es todo lo contrario.

Revisando la información que hay en internet sobre la FUNDACIÓN RECONCILIACIÓN COLOMBIA, que aparece como la que otorga el premio al gobernador Jaramillo, se encuentra que esta fundación estaba ubicada en Yopal Casanare y su dirección postal es Calle 18 N 28-51, no deja de ser extraño que justo en medio de la lluvia de críticas que llueven desde la Villa del Cacique al gobernador, aparezca una fundación dándole un premio, y que esta sea la noticia que sacan en el perfil personal de Roberto Jairo Jaramillo y la noticia la repliquen los principales medios de comunicación del departamento.

Cuando los reclamos populares no se visibilizan ni reflejan en los medios, las paredes hablan por sí mismas, denunciando los sucesivos atropellos que dejaron a la mayoría de los calarqueños sin cobertura de salud en su propio municipio.

Parece una cortina de humo para disipar la atención al drama de la salud en el Quindío hospital y que producto del cierre de urgencias, provoco también un comunicado de alerta de parte del Hospital San Juan De Dios de Armenia, el cual emite una alerta naranja teniendo en cuenta un posible colapso de los servicios de urgencias de tercer nivel de complejidad.

Lo que queda en evidencia es la falta de interés que tiene el mandatario sobre la situación de la red pública hospitalaria, y ante eso es que la gente se viene manifestando y como dijo otro líder cívico de Calarcá “en la próxima elección los vamos a castigar, porque lo que hicieron con los caraqueños, tendrá consecuencias en las urnas en las próximas elecciones a congreso”.

Quedan aún muchos capítulos que este drama que se vive en la otrora cuna de poetas, que hoy es espectadora de las mayores infamias que se puede cometer en un gobierno, provocar el cierre de un hospital dejando la salud de todos en un mundo de fantasías.

 

*Periodista y corresponsal tanto de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA, como de su suplemento, ARCÓN CULTURAL.

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