Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI*
Es en verdad lamentable el daño provocado y promovido por aquellos sumiendo a Colombia en la ruina desde hace más de veinte años.
A la negativa de Andrés Pastrana -presidente de los muy malos que hubo- a estar presente en la posesión de Gustavo Petro, se suma la de un pequeño grupo de uribistas recalcitrantes sin credibilidad como María Fernanda Cabal, lanzando amenazas de bruja en hoguera propia contra el acuerdo de Escazú, al cual el oficialismo se cansó de hundir una u otra vez.
Para esta mujer exaltada en su permanente postura de modelo “gente de bien”, lo finalmente aprobado por abrumadora mayoría de un congreso elegido de forma popular como nunca antes, fue lo que denominó como “agenda global, impidiendo al país tomar determinaciones de nación soberana sobre el territorio nacional.
Pero no vale la pena dejarse engañar a manos de los farsantes, responsables del endeudamiento en 83 billones de dólares, la degradación de las instituciones del Estado en favor ya no del modelo neo fascista excluyente corporativo, sino de los grupos mafiosos asociados al narcotráfico; la destrucción ambiental, el hambre, la miseria, los asesinatos de miles de inocentes, junto al negacionismo sistemático de estos hechos lamentables.
El problema de la señora Cabal en realidad, es que ahora no va a poder seguir saqueando el erario público precisamente, porque al estar en vigencia el mencionado acuerdo, el uribismo ni ningún conglomerado de estafadores profesionales podrá decretar más la depredación ecológica a cambio de unas pocas monedas.
Ese hipotético nacionalismo panfletario parece olvidar cuando sí seguía lo dictado por los conglomerados internacionales, aplicando las políticas neoliberales de mercado llevando al pueblo colombiano a la actual situación que concluyó en el Paro Nacional, teniendo su “cereza del postre” con el advenimiento del primer gobierno no continuista de la historia de Colombia.
Oposición obsecuente
Cuando el crédito prodigio de esta senadora, Miguel Polo Polo, se refirió a la realización de una oposición despiadada emergente desde antes del traspaso de mando, es posible agregar el término “sincericidio” al de la descripción de los hechos con los cuales se describen el legado de los gobiernos de Álvaro Uribe, los de Juan Manuel Santos e Iván Duque: Genocidio, lenocinio, latrocinio y un largo etcétera.
No son los desaciertos de una administración que sin posicionarse comienza a “marcarle la cancha” a los corruptos o vagos, viviendo toda la vida a expensas del hombre común de trabajo. La principal “molestia” se debe a la interrupción de los “negocios de familia” centenarios, que se verán arrancados de cuajo uno por uno a partir del 7 de agosto.
Tampoco es cuestión de suponer cuantos errores podría cometer a nivel político, social o económico el próximo gobierno petrista, ni de las advertencias doctas de los eventuales “expertos”, especialistas en ser profetas del miedo, la incertidumbre y la confusión alevosa para asegurar el pronto retorno de “los mismos con las mismas”.
Si esta clase de personas inescrupulosas pusieran a disposición del bien nacional la habilidad que tienen a la hora de mentir, de falsificar, de tergiversar, de desprestigiar, victimizando al victimario, a fin de generar la desigualdad necesaria para conservar el poder, gracias a ellos y no a Petro ni a nadie, Colombia sería la “Suiza latinoamericana”.
Por el contrario, cuentan con beneficios imprescindibles: El muerto de hambre de a pie. Si inventar es fácil, barato, sin la necesidad del concurso de grandes genios, literatos o luminarias de la cinematografía mundial, mucho menos lo serán la consecuencia de décadas de tiranía explicita, fingiendo ser democracia mientras no claudicó en fabricar pobres e ignorantes.
De esa manera, peor que durante las pasadas elecciones y aunque parezca una verdadera utopía, el concierto de adalides de la mentira tendrá por cómplices a los idiotas útiles de la sociedad, quienes al no saber vivir con cierto mínimo de dignidad se comportarán como si extrañaran el hambre, las privaciones o todo tipo de injusticias.
Por cada cadena rota, aparecerán cientos de miles extrañando a sus verdugos y más que a ellos, al hambre, la inequidad, la suma de cuanto los ponga a sufrir con la complacencia de interpretar el padecimiento ajeno como el límite natural impuesto para que nada cambie.
Idiotas útiles
De todos estos paupérrimos personajes anónimos sin demasiadas luces, exceptuando la maestría de cometer el acto criminal de difundir falsedades aún a sabiendas de ser rotundas mentiras, quizás el de mayor notoriedad sea como suele ocurrir en algunas fincas, el producto resultante de la amistad entre la yegua y el perro.
Genuina vergüenza de la orgullosa raza negra, consternación de los suyos al comprobar la existencia de alguien sin saber que la esclavitud en Colombia fue abolida en 1851, modelo de trepador arrastrado aún a costa del sacrificio del pueblo del cual proviene, termino por ser Miguel Polo Polo el promotor de la tal “oposición obsecuente”.
En pocas palabras, estar en contra por el mero hecho, hacer daño, obstaculizar, promover el caos, aunque para asumir una posición de “poder prestado” implique lo grotesco. Hasta ponerle crema en la espalda a la dueña ancestral de los ingenios donde muchos de sus hermanos dejaron la espalda y la vida, a sabiendas de tratarse de la descendiente de un ministro del Gobierno de Miguel Abadía Méndez, quien ordenó la Masacre de las Bananeras, donde asesinaron a otros tantos iguales, menos afortunados.
Bien dijo la futura ministra de cultura, Patricia Ariza, víctima de la intolerancia si las hubo, que el cambio para ser auténtico debía comenzar por lo cultural. Y en ese sentido, al dar cuenta de sujetos tan miserables como Miguel Polo Polo, el mismo haciéndole monerías al hijo de Cabal al obtener la inmerecida curul de un pueblo al cual no representa en absoluto, algunos se atreven a sospechar si semejante bajeza, no estará realmente instalada en numerosos compatriotas con suerte dispar.
*Periodista, escritor, poeta y cantautor. Director general de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA y de su suplemento, ARCÓN CULTURAL. Integrante de ¡UYAYAY! COLECTIVO POÉTICO, así como del CÍRCULO DE POETAS IGNOTOS.
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