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“Una nota en la esquina”, por Enrique J. Marrero

Escribe: ENRIQUE MARRERO*

Los colombianos han pasado en los últimos cuarenta años diferentes tipos de gobernantes y han sufrido las divergencias de que la gerencia ha sido muy mala o poca efectiva. Colombia es un país lleno de altas riquezas; minería, agricultura y ganadería, sin embargo se ha visto diezmada por la intolerancia de los altos jerarcas, que han tomado como política la importación como medio de satisfacer las necesidades de una población, la tolerancia a los impunes asesinatos, la aceptación de las porciones de estupefacientes, sin dar importancia a los verdaderos intereses nacionales, todo esto ha traído como consecuencias el descalabro de una economía por parte del estado  y que los recursos del ingreso de las distintas rentas sean invertidas en satisfacer necesidades que pudieran ser cubiertas por empresas privadas, esto generaría mayor inversión y empleos, que a su vez trae una fuerte necesidad de mejorar y tecnificar al personal que labore en el manejo de las nuevas metodologías. 

Se lee como legislan leyes incongruentes y por demás abordando temas que de un modo u otro ya fueron discutidos en el pasado, sin embargo caigo en indignación cuando el Ministerio de Educación pública cifras de deserción escolar y la baja en las nóminas estudiantiles y que años tras año en menos cantidad se ven inscripciones de nuevos alumnos en las escuelas básicas, que las universidades no dan oportunidades a los que desean seguir su preparación profesional, debido a la baja partida presupuestaria anual, que según el ciudadano presidente es cada vez más alta, sin embargo la mayor cantidad de los ingresos se dirigen para asuntos netamente políticos. 

Existen normativas que no permiten que sean apartados de las calles las personas, que en las largas noches de lluvia y frio pernotan en las afueras de comercios cerrados, que de alguna u otra manera son nuestra responsabilidad social, que debemos hacer todo lo que se pueda para brindarle auxilio, me detengo en las esquinas y me pregunto, ¿Quiénes fueron en el pasado?, ¿Qué o quién permitió ese descalabro social o el por qué consintió la desidia de un ser humano?, en ocasiones noto esas miradas de desprecio por parte de una sociedad que aún no acepta que, Hoy Estamos Aquí, Maña No sabemos.     

Me dicen que la tolerancia social a bajado en los últimos años, en la medida que crece la población se pone más difícil el poder sostenerse, sin embargo el rio humano en las noches de las ciudades de Pereira, Dosquebradas, Bogotá, Cali y Medellín sigue en aumento, todo mejoraría si pudiera comenzar una conciencia social colectiva. Por qué se legisla sobre la construcción de un nuevo medio de transporte y mejorar la vialidad, no así con afán las mejoras de la ayuda social real, por qué se designan partidas enormes a las acciones de investigación política y de otros caracteres similares, no el interés de una mejor educación cultural, vocacional y de valores reales, es incongruente, pero me dicen que es la nueva sociedad, aquí estoy en un estado retrogrado que no me deja comprender. 

*Licenciado. Periodista, escritor y docente, oriundo de Venezuela.

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