Tras cien años de trabajo ininterrumpido, cierran plantas de Coltabaco

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Tras cien años de trabajo ininterrumpido, cierran plantas de Coltabaco

A principios del siglo XX inició la operación en Medellín la Compañía Industrial Unida de Cigarrillos, tras una fusión de pequeñas tabacaleras de la región y, hace exactamente 100 años, en 1919, esta unión se convirtió en la Compañía Colombiana de Tabaco, Coltabaco, que ayer anunció el cierre de su operación fabril en Medellín y Barranquilla.

En Colombia era la única fábrica de cigarrillos que sobrevivía, luego de haber sido comprada por Philip Morris International en 2005 por 300 millones de dólares, y concentraba 51 % de la compra de tabaco a los agricultores nacionales.

La notificación tomó por sorpresa a, al menos, 250 personas que llegaron ayer a trabajar y se encontraron con la noticia. Coltabaco prevé que impacta económicamente a 900 personas de forma directa e indirecta.

El cierre se veía venir debido a ceses operacionales cortos que los directivos argumentaban con capacitaciones, e incluso, posibles vacaciones colectivas.

El gerente regional Andrés Botero reunió a los trabajadores a las 9:00 de la mañana e inició su discurso con una disculpa, pues antes del inicio de la jornada los medios ya registraban el cierre de operaciones que resultaba obligado ante las nuevas realidades del mercado.

“El comercio ilícito de cigarrillos se disparó a raíz del aumento abrupto del impuesto al consumo, en el año 2016, y alcanzó máximos históricos en el 2018 al ubicarse en un 25 % del mercado (…) Esta difícil realidad obliga a la compañía a revaluar su esquema de operación”, señaló Carlos Guzmán, vicepresidente de Coltabaco-Philip Morris International en Colombia.

El objetivo del alza en el impuesto del 10 % al consumo de tabaco se dio en 2016 con la Reforma Tributaria, con el fin de rebajar la compra de cigarrillos, y aumentar los ingresos fiscales para la salud, educación y deporte.

En 2018, ya con Iván Duque como presidente, con la Ley de Financiamiento, se aumentó al 25 %, el más alto desde que se tiene registro, esta vez con un propósito distinto: cubrir los costos del sistema de salud por el tabaquismo, que en el país representaba el 0,57 % del PIB en 2017, según el Banco Mundial.

Incluso, en el caso de Antioquia, la compañía es aún más relevante si se tiene en cuenta que los impuestos provenientes del tabaco están pignorados para pagar la deuda asociada al Metro.

De acuerdo con la compañía, el nuevo modelo de la empresa —que incluye la integración de las operaciones en Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela— “no supone una afectación en la recaudación del impuesto al consumo de tabaco en cabeza de los departamentos”. El año pasado se recaudaron 627.795 millones de pesos por este concepto, según la empresa.

Esto debido a que el impuesto es al consumo, y el hecho de cerrar la producción en el país no significa que las personas dejen de comprar este producto.

Philip Morris aseguró que este retiro tampoco afecta el acuerdo que recientemente firmó con la Federación Nacional de Departamentos en el que aporta 15.000 millones de pesos para lucha anticontrabando.

¿Y los trabajadores qué?

Antes de iniciar el despido del personal, la empresa debe contar con el aval del Ministerio de Trabajo, en cabeza de Alicia Arango, que hasta el momento no se ha obtenido. Sin embargo, la Ministra se mostró preocupada por la salida de esta importante empresa del país.

Pero la incertidumbre es aún mayor para quienes viven esta realidad, pues trabajar en Coltabaco era un seguro para sus hijos y sus familias debido a los beneficios que la empresa otorgaba: educación y vivienda, por ejemplo.

No obstante, la compañía prevé “acuerdos de retiro voluntario basados en una propuesta económica generosa y atractiva, que se encuentra muy por encima de lo establecido en la normatividad legal vigente”, aseguró por medio de un comunicado.

Y además, afirmó que respetará los contratos de compra de tabaco, en lo que queda de este año, lo que significa la producción de 1.100 hectáreas, pero anunció que no serán renovados en 2020.

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Con esta decisión se afectan los cultivos en Sucre, Bolívar, Boyacá, Norte de Santander y Santander,que venían presentando fuertes disminuciones, afirmó Heliodoro Campos, gerente de la Federación Nacional de Productores de Tabaco, Fedetabaco.

En 2016, Coltabaco compró la producción de 3.800 hectáreas; en 2017, de 2.500 y, el año pasado, 1.850, cuando incluso, se dio el cierre de los cultivos en Huila. Esta situación levantó sospechas, pero no se esperaba el cierre total, explicó Campos, si se tiene en cuenta que no se advirtió nada al respecto y la compañía generaba confianza de seguir invirtiendo en el país.

“Todos sabemos que es un ente privado y tiene derecho a tomar decisiones. No obstante, deben ser socializadas y manifestadas con anterioridad para que los agricultores busquen alternativas de desarrollo”, puntualizó.

Precisamente, ese manejo de la crisis fue lo que causó mayor molestia en el sindicato de trabajadores, Sintraintabaco,, que rechazó los argumentos de la compañía.

La agremiación señaló que la empresa no se va del país a causa del contrabando, sino porque centrará la producción en sus empresas más rentables y de mayor capacidad tecnológica.

Sintrabaco afirma que la decisión hace parte de su política internacional de obtener más ganancias a menos costos, la cual ha generado sus utilidades, como lo corrobora su informe de gestión del 2018, en el que reportaron ganancias por 8.286 millones de dólares.

“Esto demuestra que la industria, pese a los altos impuestos y el contrabando, está lejos de estar en crisis económica”, señala la organización sindical.

Justamente, en ese informe, la compra de tabaco en Colombia representa menos del 5 % del mercado de la multinacional. Indonesia y Brasil tienen más del 10 %, cada uno, y países como Estados Unidos, China y Argentina tienen entre el 5 y el 10 %. Es decir que, efectivamente el mercado local no es estratégico para la multinacional.

Sin embargo, en los resultados financieros de Coltabaco, reportados en la Superintendencia de Sociedades, se afirma que facturó 639.379 millones de pesos, tuvo pérdidas por 3.124 millones y contaba con unos pasivos por 540.916 millones.

Ahora que la empresa cierra un ciclo de 100 años, la pregunta es ¿cómo va a ser el proceso de transformación de las familias que por tradición dedicaban su fuerza laboral al tabaco?.

Historia

La importancia de esta compañía a nivel local recae en que desde su creación, la organización logró tecnificar la producción de cigarrillos aprovechando las economías de escala, es decir, produciendo más a menor costo; y fue expandiéndose a nivel nacional absorbiendo a otras empresas o desplazándolas al construir fábricas situadas en su territorio de ventas.

Para 1924 Coltabaco poseía plantas de producción en las cuatro ciudades principales del país: Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cartagena. Así, llegó a mantenerse como única empresa en este campo por muchos años.

Sin embargo, en 1937 se estableció en el país la British American Tobacco Company (BAT), que fabricaba cigarrillos de tabaco negro. Al poco tiempo salió del país debido a problemas internos de su casa matriz.

En 1959 hizo un segundo intento fallido de entrar al mercado local, pues en esa época el Gobierno Nacional, en cabeza de Alberto Lleras Camargo, tenía como política restringir la inversión extranjera directa.

Así lo recuenta un texto sobre la industria del tabaco, elaborado por la Unidad de Estudios Industriales del Departamento Nacional de Planeación publicado en 1979.

Más adelante, en 1962 se fundó la Productora Tabacalera de Colombia (Protabaco), que hasta 2014 era la única empresa que representaba una competencia directa para Coltabaco dentro de la producción nacional.

En octubre de 1994, gracias a la apertura económica, BAT regresó al país solo para jugar un papel en la distribución de cigarrillos. Ya en 2005, la compañía norteamericana Phillip Morris International, se interesó por invertir en el país y adquirió Coltabaco por 3.00 millones de dólares.

Más adelante, en 2011, Bat compró Protabaco por 452 millones de dólares, ampliando su presencia e inversión en el mercado nacional y completando su cadena de suministro con la recolección de hoja de tabaco y la producción de cigarrillos nacionales.

Así las cosas, los jugadores principales siguieron siendo Coltabaco y Protabaco, pero con un músculo financiero detrás que apoyaba su producción.

Sin embargo, el primer gran golpe que sintió la industria local fue en 2014, cuando después de 50 años, Protabaco, es decir, British American Tobacco Colombia, cerró su planta de producción en Bogotá, en donde trabajaban 100 personas. No obstante, la compañía continuó comercializando tabaco colombiano en el exterior. Es decir, que su inversión en cultivos se mantuvo, pero no en la misma proporción que antes.

Fuente: VANGUARDIA

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