Salario mínimo y reforma tributaria, en el “ojo del huracán”

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Salario mínimo y reforma tributaria, en el “ojo del huracán”

El próximo 5 de diciembre empieza una prueba más para el Gobierno, que buscará una suerte de consenso que genere empatía entre los trabajadores colombianos, a través de la mesa tripartita para decidir el aumento del salario mínimo de 2020.

Según José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo, luego de las manifestaciones que tuvieron lugar en los últimos 11 días el Gobierno llega con la actitud de “construir de la mano de todos”. No en vano “se ha escuchado a los manifestantes pacíficos y por eso se han hecho modificaciones de carácter social para tener en cuenta en la próxima Ley de Crecimiento Económico”.

Además, en voz de Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda, el Ejecutivo arriba con el argumento de que el salario mínimo en Colombia es alto si se compara con las cifras de productividad, pero no lo suficiente para solventar los gastos que un ciudadano debe hacer en salud, educación, canasta familiar, recreación y cultura, algo que explicó en entrevista del pasado 10 de junio con la W Radio.

En dicho espacio, Carrasquilla también dijo que el salario mínimo no se compensa con toda la capacidad de crecimiento de la economía colombiana, tesis en la que concuerdan empresarios como Sergio Soto, director de Fenalco Antioquia, quien ha explicado que mejorar el ingreso de los trabajadores (teniendo en cuenta la capacidad de las empresas y las condiciones económicas del país) ayudaría a incentivar el gasto en necesidades básicas.

En este punto vale la pena recordar que la misma Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) explicó en un informe del 15 de junio de 2018 que Colombia es uno de los países más desiguales de la región y en parte lo explica porque sus ciudadanos no tienen las mismas capacidades de gasto comparados con los de otros territorios en el mundo.

Y es por esa razón que la ministra de Trabajo, Alicia Arango, mostró el pasado 7 de noviembre una postura de disposición para mejorar las condiciones adquisitivas de los trabajadores colombianos, incluso, sentenció en rueda de prensa ese día que si se veía obligada a disminuir el salario mínimo, renunciaba a su cargo.

Similar postura tienen los líderes de los sindicatos de trabajadores, que hacen parte de la junta directiva de la mesa del Paro Nacional, pues pretenden garantizar un aumento que ayude a superar esas desigualdades y les permita a los colombianos mejores condiciones de vida.

Las apuestas

Y si bien todavía no se destapan las cartas de gremios, sindicatos de trabajadores y Gobierno, en la coyuntura nacional la negociación para encontrar un punto de entendimiento puede ser compleja; al menos así lo cree José Roberto Acosta, analista económico y miembro de la Red por la Justicia Tributaria.

“Sí será el espacio de concertación alterno para sanar las controversias que se han dado. El reto es que en realidad se escuche a los trabajadores y se tengan en cuenta sus peticiones”, dijo Acosta.

Ahora, las voces de los comerciantes tienen expectativas de consenso sobre las demandas de los trabajadores. De acuerdo con Soto, la posición del gremio estará centrada en la tarea de que sea una mesa que incluya las conversaciones del paro en la que los sectores inconformes encuentren oportunidades de acercamiento con el Gobierno.

“La mirada del gremio es positiva partiendo de que valoramos el trabajo, la formalidad y la legalidad. El comercio aglomerado en Fenalco es formal y vamos a seguir trabajando por eso. En esta coyuntura del país la invitación es al diálogo constructivo y positivo para trabajadores y Gobierno”, expresó el directivo.

Si bien los industriales también creen que hay ambiente para que este diálogo de concertación sea una oportunidad de apaciguar los ánimos, Jorge Bedoya, presidente del Consejo Gremial y de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), cree que la mesa debe ser sólo para hablar de salario mínimo.

“La Constitución dicta cuál es el objetivo de ese diálogo y por eso no puede perder su naturaleza. Creo que hay expectativas para que se logre un aumento acordado, como ha ocurrido en los últimos cinco años.Si bien hay sobresaltos, las perspectivas parecen ser positivas”, aseguró Bedoya.

Los líderes del Paro Nacional parten de la premisa de que una potencial decisión del Gobierno sobre hacer cambios al salario mínimo en una reforma laboral (que hasta el momento no se ha radicado), sumada al hecho de que la bancada legislativa de Gobierno (el Centro Democrático) propuso un pago diferencial para los jóvenes a principios de octubre (iniciativa que ya fue retirada) son motivos para hacer de este el espacio para debatir puntos contemplados en el paro.

“En el mismo paquete estaba incluida la reforma laboral que ponía en entre dicho el salario mínimo. Si se acaba con esa base nos quedamos sin regulador de precios. Parte de los acontecimientos de este paro se han sustentado en el rechazo a este tipo de proposiciones. De ahí que creamos que en esta negociación existe un marco bien distinto”, argumentó Jaime Montoya, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) en Antioquia.

Las negociaciones

Ya se han empezado a escuchar iniciativas que marcarán la hoja de ruta que defina el incremento para 2020.

Por ejemplo, Soto le dijo a este medio que la posición del gremio se basa en que, como siempre, se tengan en cuenta las variables de inflación y el indicador de productividad para establecer el incremento. “El sector siempre ha querido que el salario mínimo sea competitivo. Cuando la gente tiene mejores ingresos y honorarios dinamizan el consumo”, explicó.

A esta propuesta se suma la que desde Anif llegó el pasado 30 de octubre. Según Sergio Clavijo, presidente de esa agremiación, el aumento no debería desbordar el 4,5 %, es decir: 37.300 pesos, lo que dejaría el pago en 865.400 pesos. En esa ocasión Clavijo añadió que se necesitará tener el dato de productividad para empezar a sentar bases de entendimiento (ver Paréntesis).

La Asociación de Gestión Humana de Colombia (Acrip) también se ha animado a dar una cifra: en rueda de prensa del 21 de noviembre su presidente, Juan Carlos Ramírez, propuso que el indicador estuviera en el 5 %, entendiendo que puede ayudar a calmar los ánimos de inconformidad de los últimos días.

Y si bien ya se destapan cartas, el llamado desde el Consejo Gremial es a mantener en estudio lo que pueda ocurrir con la economía del país de cara a los últimos días de 2019.

“Sería apresurado decir una cifra de negociación cuando no se sabe con seguridad qué es lo que pueda llegar a pasar con variables como la inflación o el indicador de productividad”, dijo Jorge Bedoya.

Por su parte, Montoya manifestó que “el objetivo ahora es encontrar un punto de entendimiento entre la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) y la Confederación General del Trabajo (CGT)”.

VARIABLES QUE SE TIENEN EN CUENTA

De acuerdo con la Ley 278 de 1996, la Comisión de Políticas de Concertación Salarial y Laboral define como vitales cinco variables para establecer cuánto va a aumentar el salario mínimo del siguiente año. La primera tiene que ver con la variación que presente el Índice de Precios del Consumidor (IPC), que es el indicador de costo de vida. En segundo lugar se tiene en cuenta la meta de inflación fijada por el Banco de la República para el siguiente año. También se toma como referencia el comportamiento de la cifra del Producto Interno Bruto (PIB). Las dos últimas variables son: la contribución salarial a los ingresos de la nación y el indicador de productividad.

EL DEL 2019 FUE HISTÓRICO: DUQUE

Según el gobierno de Iván Duque, el aumento del salario mínimo de 2018, que rigió en el ejercicio de 2019, ha sido hasta ahora el más alto de la historia del país. El crecimiento del 6 % se explicó en su momento, de parte del Presidente, de la siguiente manera: La diferencia entre el aumento de salario (6 %), menos la inflación (3,3 %), es igual a 2,7%, “el aumento real más alto de los últimos 25 años”. Así mismo, el incremento para el subsidio de transporte llegó al 10 %. De esta manera, el pago de 2019 quedó en 828.116 pesos. El de 2018 se había situado en 781.242 pesos, incrementó 46.874 pesos. “Con el nuevo salario mejora el poder adquisitivo: el crecimiento está 2,73 puntos por encima de la inflación, calculada en 3,27 puntos para 2018”, dijo en su momento Duque.

REFORMA

En medio de una fuerte tensión social por el Paro Nacional que comenzó el 21 de noviembre, la Reforma Tributaria llega con cambios a las comisiones económicas del Congreso de la República para ser debatida en tiempo récord.

Uno de los cambios con los que llegó es el nombre, pues ahora se llama Ley de Crecimiento.

Dentro de las transformaciones de esta ley, algunas de corte más social, aparecen como punto fundamental la eliminación del IVA para varios productos por tres días al año.

El presidente Duque afirmó que esta medida pretende beneficiar a las clases baja y media, y que los días se establecerían entre enero, julio y octubre, al parecer, a partir del año 2021.

Una de las características del documento que radicó el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, es que se hará la devolución del IVA al segmento de la población con más bajos ingresos.Esta medida se efectuaría a partir del año 2021, y busca aportar cerca de 120.000 pesos cada dos meses a, aproximadamente, tres millones de colombianos.

“Este es un principio de equidad, los que más recursos ganan tienen que pagar IVA, pero lo que menos ingresos tienen no deben pagarlo y nosotros les vamos a hacer una devolución a través de un cheque”, expresó al respecto el viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño.

Otro de los puntos trabajados en este nuevo proyecto es el concerniente a la reducción progresiva del aporte que los pensionados hacen para su salud.El texto especifica que, a partir de 2020, el aporte pasaría de 12 % a 8 %, para llegar finalmente a 4 % en 2022.

Las opiniones sobre la posible aprobación de la Ley de Crecimiento están divididas. El senador del Partido Verde, Iván Marulanda, quien radicó una ponencia de archivo, dijo que espera esta sea la oportunidad de hacer una reforma más equitativa.

“Yo aspiro a que el gobierno aproveche esa oportunidad para decirle al Congreso que hay que trabajar en una reforma estructural que resuelva los problemas de inequidad que hay en el sistema tributario, los problemas de regresividad que hay en dicho sistema, donde se golpea más fuertemente a las clases medias”, dijo.

Por su parte, el director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), Jorge Restrepo, cree que esta discusión no solo es viable, sino necesaria. “No me parece que el trámite de la Reforma Tributaria se deba detener porque existe una protesta ciudadana masiva. Entre otras cosas, porque esta reforma tributaria incluye medidas que son bastante benéficas para cerrar brechas en Colombia”, dijo.

Fuente: VANGUARDIA

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