¿Qué pasó con “el cuentico de bajar impuestos y subir salarios”?

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¿Qué pasó con “el cuentico de bajar impuestos y subir salarios”?

En impuestos “quitarle a los pobres para entregárselo a los “pobrecitos” ricos, dice el país; y en salarios, una ilegal cortina de humo del senador Uribe.

En  lo transcurrido de los diversos dignatarios de la Casa de Nariño de la cual tenemos memoria, se ha corroborado una y otra vez que una cosa son en campaña electoral y otra muy distinta cuando están en el ejercicio propio del gobierno.

Así aconteció en la campaña del anterior mandatario Juan Manuel Santos, quién desafío en medio de los debates presidenciales que podrían esculpir en piedra que no aumentaría los impuestos y sin embargo realizó prácticamente 7 reformas tributarias en las cuales favoreció al empresariado y le aumentó los impuestos a los trabajadores y elevó el IVA al 19 %.

Pues bien, el presidente Duque convirtió en suya en el desarrollo de su campaña, la frase repetida por Álvaro Uribe Vélez como eslogan electoral del Centro Democrático de “Menos impuestos y más salario mínimo”. Y la convirtió en una de sus vallas desplegadas a lo largo y ancho del país.

¿Y qué ha desarrollado en esta materia en el escaso mes de gobierno que lleva?

Pues en materia de impuestos le viene cumpliendo a los empresarios, quienes en una febril francachela en Cartagena en medio de la anual asamblea de la asociación nacional de empresarios -Andi- celebraron con desbordada euforia y resonantes aplausos, el anuncio del gobierno a través de su ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, hoy duramente cuestionado por sus exitosos negocios particulares incubados y planificados desde este mismo ministerio en el primer período de Álvaro Uribe Vélez, que se les rebajarían los impuestos a las empresas.

A continuación sostuvo que para poder realizar esta reducción a las empresas debía duplicar el número de personas naturales que pagaran impuestos por sus ingresos de trabajo, pasando a 5 millones de trabajadores y profesionales que devenguen más de $1 900 000 mensuales de salario, con lo cual golpean el bolsillo de las clases medias del país. Primer gran desencanto de trabajadores y sectores medios y profesionales del país.

Una semana después anunció el mismo ministro Carrasquilla que se debería extender el pago del IVA a todos los productos de la canasta básica familiar, con lo cual se afectaría a todos los ciudadanos de a pie su ya precario y menguado bolsillo. Así se incrementó la inconformidad popular en el país.

Éstas medidas son absolutamente regresivas y el país las ha calado así: quitarle a los pobres para entregárselo a los “pobrecitos” ricos.

La propuesta empresarial es que se les reduzcan del 34 % de impuesto a la renta al 28 %, 6 puntos que pueden significar unos $10 billones, que se suplirían con el aumento de impuestos de las rentas de trabajo.

La propuesta empresarial a través del Consejo Gremial Nacional es que se les reduzcan del hoy 34 % de impuesto a la renta al 28 %. 6 puntos que pueden significar alrededor de $10 billones, que se suplirían con el aumento de impuestos de las rentas de trabajo para trabajadores y profesionales y a los ciudadanos en general por el incremento del IVA.
Es decir, primer gran engaño, en la primera parte del eslogan de campaña. Se confirma lo dicho entre candidato y gobernante.

Y en la segunda parte de la frase de subir salarios, se viene corroborando lo anterior.

Primero que todo, derrochando toda la capacidad de engaño y de desviación mediática el expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez, presentó proyecto de ley para subir por una sola vez y de manera extraordinaria,  el salario mínimo. Lo hizo en el momento en que reculó de su respaldo a la consulta anticorrupción y necesitaba desviar la atención del país.

Y lo hizo con un proyecto absolutamente ilegal y que él sabe que lo es. Solicitó facultades extras para el presidente de la República, cuando el único que las puede pedir es el mismo presidente. El incremento del salario sería depositado en los fondos de cesantías, para así fortalecer al capital especulativo financiero, pero lo cual es ilegal porque sería sin la autorización del trabajador. Le daría facultades al ejecutivo por seis meses para expedir normas jurídicas, financieras y tributarias que contrarrestarían los efectos del incremento en el mínimo, asunto también irregular pues son competencias indelegables del congreso.  Y por último invocó la economía cristiana como la inspiración de su maquiavélico proyecto.

Y este proyecto que se quiso discutir en la Comisión de Concertación el pasado 3 de septiembre, fue rápidamente retirado de la discusión aduciendo en esa oportunidad el ministro de Hacienda que el gobierno no tenía un análisis sobre ese proyecto.

Los “socios del gobierno repitieron al unísono: “Por cada 1 % de incremento en el salario mínimo se pierden 17 000 empleos”.

A la semana siguiente se escucharon las declaraciones del Director de Banco de la República, Dr. Juan José Echavarría, y del poderoso mandamás hoy en el gabinete ministerial del presidente Iván Duque, el Consejo Gremial Nacional, que esa propuesta era inconveniente para la reactivación económica del país y para la generación de empleo. Repitieron al unísono: ” Por cada 1 % de incremento en el salario mínimo se pierden 17 000 empleos”.

De esa manera habló el gobierno a través de sus poderosos “socios”. Y con ello va perfilando su profundo análisis de una medida como esa. Será inconveniente para la inversión y la generación de empleo, repitiendo el sonado estribillo neoliberal, refutado por el conocimiento empírico y ya 30 años de fracasos.

Así pues, se pregona una cosa demagógica cuando está en campaña y otra ya como gobierno.

El gobierno Duque va entonces corroborando lo de su antecesor a quien tanto criticaba, pero lo que es peor, apagando el incendio del desajuste económico y fiscal con gasolina. Ya parte de eso empieza a verse reflejado en la inconformidad vista en las redes sociales y confirmada por algunos encuestadores que muestran una caída en la favorabilidad del presidente Duque en un poco más de 12 puntos.

Y sin embargo hay quienes aún creen que este es un gobierno distinto al anterior en materia económica, social y laboral.

Fuente: LAS 2 ORILLAS

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