Paramilitares, FF. AA., detrás de asesinatos de líderes sociales; ¿y el Gobierno?

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Paramilitares, FF. AA., detrás de asesinatos de líderes sociales; ¿y el Gobierno?

El procurador General, Fernando Carrillo anunció que iniciaron una serie de indagaciones para establecer si agentes de la Fuerza Pública pueden estar involucrados en los asesinatos de líderes sociales.

Según lo explicó, en el marco de la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad, se habló de la posibilidad de que grupos ilegales los estén captando.

“Estamos llamando a la ciudadanía para que haga las denuncias. Nos parece fundamental, porque parte de lo que se discutió ayer en el Comité con el señor presidente de la República y lo dijo la Fiscalía abiertamente, es que aquí hay una captación de los agentes del Estado por organizaciones criminales que están eliminando a los líderes sociales”, dijo.

Señaló que el llamado también es para los alcaldes y gobernadores para que asuman sus responsabilidades relacionadas con la defensa de la vida y la integridad de los líderes.

El procurador insistió en qué hay que poner en marcha esquemas de seguridad colectiva y esquemas de seguridad étnicos. Y criticó a quienes tienen esquemas de seguridad sin necesidad.

“En este país se volvió estatus el hecho de tener escoltas”, dijo.

Dos muertes

Dos líderes sociales fueron asesinados en las últimas horas en Córdoba y Risaralda, en hechos que siguen siendo investigados por las autoridades policiales y administrativas.

Una de las víctimas fue Manuel Gregorio Gonzáles Segura, quien era un campesino que hacía parte de la Asociación de Campesinos del Sur de Córdoba (Ascsucor). Había desaparecido desde el miércoles, pero el jueves fue encontrado atado de las manos atadas y con signos de tortura.

Lo último que se supo de la víctima fue desde que salió de su casa en Veredas Unidas, corregimiento El Palmar, en Montelíbano.

Por otro lado el líder social José Arled Muñoz Giraldo, reconocido en Tulua, en el departamento de Valle del Cauca por su férrea defensa de los derechos humanos, fue asesinado. Los hechos ocurrieron en el barrio La Independencia, de ese municipio, en momentos en que dos hombres en moto le abordaron y le dispararon.

Muñoz Giraldo había sido desplazado por la violencia en zona rural de Risaralda y hacía parte del Registro Único de Víctimas. En la actualidad lideraba procesos en la Mesa de Víctimas de Tuluá.

Indígenas ultimados

Hay alerta en la zona donde ocurrió el terrible crimen por elaumento de intimidaciones contra nativos y campesinos a manos de integrantes de supuestos grupos paramilitares.

En una cancha ubicada en zona rural de Caloto, norte del Cauca, y ante centenares de personas fueron asesinadoslos comuneros indígenas Carlos Alberto Biscué de 30 años, y Jordan Pequí.

“La información que tenemos es que se movilizaban en moto, estaban vestidos de civil, simplemente tenían capuchas, se colocaron las capuchas y dispararon”, dice Rafael Coicué, líder del cabildo de López Adentro.

“Las personas no tenían un rol de autoridad o de liderazgo, sin embargo, en las comunidades nos preocupan los asesinatos que se están dando de comuneros indígenas en este sector”, explica Edwin Capaz, coordinador de Derechos Humanos Acin.

En el norte del Cauca circulan numerosos panfletos, en los que supuestos grupos de Águilas Negras amenazan a líderes indígenas y campesinos, además los declaran objetivo militar.

“Son alrededor de 29 amenazas, algunas de tipo colectivo, otras con nombres precisos de integrantes del Proceso Organizativo Campesino Indígena y Afrocolombiano, y algunas que indican toques de queda, limpiezas en las grandes ciudades”, añade Edwin Capaz.

“Pero también es de notar que aquí en el norte del Cauca hay 30.000 soldados de alta montaña, 18 puntos de control entre Miranda y Santander (de Quilichao), pero no pasa nada, no vemos nada, no vemos ningún resultado, no vemos ningún control”, puntualiza Rafael Coicué.

El lamentable hecho se registró en la madrugada del pasado domingo 23 de junio. Otro comunero que también fue víctima de un atentado ese mismo fin de semana permanece en cuidados intensivos.

Frente a su hija

Se trata de Tatiana Paola Posso, de 35 años, quien recibió dos impactos de bala en el rostro y cuello cuando iba saliendo de su casa en El Copey, Cesar.

La mujer iba a ser candidata al concejo de ese municipio por el partido Colombia Justa Libres y era una líder social que “estaba comprometida con la ayuda humanitaria a personas vulnerables y víctimas del conflicto armado”, según la denuncia de la Red nacional en Democracia y Paz.

La organización también señaló que Posso “tenía un gran sentido social y don de gente”, además de ser “muy querida” en su municipio.

Los hechos se registraron hacia las 6:30 de la mañana de este miércoles 3 de julio en frente de la vivienda de la mujer ubicada en el barrio El Porvenir. Un mototaxista, identificado como Wilson Antonio Ortega llegó a recoger a la mujer y también recibió dos impactos de bala, pero logró sobrevivir al atentado.

Además, la forma en que operaron los sicarios fue muy similar al que utilizaron para asesinar a María del Pilar Hurtado en Tierralta (Córdoba) hace algunos días, también enfrente de su pequeño hijo, pues los hombres la interceptaron y sin mediar palabra le dispararon, luego huyeron en una motocicleta, añadió Semana.

La revista también aseguró que Posso era viuda desde hace nueve meses cuando su esposo Alfredo Fontalvo también fue asesinado por sicarios y recibió impactos de bala en su cabeza cuando salía del hogar geriátrico en el que trabajaba.

La organización denunciante agregó que “quienes atentan contra la vida de una persona, están atentando contra toda la sociedad” e hizo un llamado para quienes viven en una familia, comunidad, pueblo o ciudad a “levantar la voz y radical exigencia a que cese la muerte, los atentados, las amenazas y que se respete la vida sobre todo asunto”.

También señaló que se le debe exigir al Estado la protección de los ciudadanos, así como una investigación para encontrar y castigar a los responsables de la muerte.

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TESTIMONIOS

Erlendy Cuero, Francia Márquez y Audes Jiménez asistieron esta semana a la Asamblea General de la OEA para alertar sobre los asesinatos sistemáticos de defensores de derechos humanos en Colombia y sobre el caso más reciente, el de María del Pilar Hurtado.

“Hay exterminio”: Erlendy Cuero, vicepresidenta de AFRODES

No encuentro palabras para expresar lo que sentí cuando vi la imagen del hijo de María del Pilar Hurtado llorando sobre su cuerpo y cuando escuché que el gobierno, de forma deliberada, salió a decir que no era líder social porque no era depronto no hacía parte una organización de renombre. Pero es una mujer que venía trabajando por su comunidad, era una víctima que salió del Cauca simplemente para proteger su vida. Y es una muerte más que no importa.

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Si esto hubiese ocurrido en otro país, habría un país moviéndose y rechazando esos hechos tan violentos. ¿Qué va a ser de ese niño? ¿Será que algún día va a poder olvidar la imagen de su madre en esas condiciones? El pago que recibimos hoy los líderes sociales es la indiferencia y la falta de solidaridad del pueblo colombiano.

Mientras que el gobierno colombiano no reconozca que hay un exterminio a una población de personas que aportamos al país, difícilmente vamos a poder parar esas muertes de líderes sociales. No es posible que Colombia hoy tenga más de 700 líderes asesinados y para el gobierno parece que no estuviera pasando nada, se preocupa más por lo que está viviendo Venezuela y no por la crisis interna que estamos viviendo.

Yo tengo medidas cautelares de la CIDH, después de nueve años de luchar por ellas, para que se reconociera que yo estaba en riesgo extraordinario. Hace unos días me dijeron que tenía la camioneta blindada pero no me daban la gasolina, porque la Unidad Nacional de Protección tiene un déficit económico y eso repercute en los esquemas de seguridad de los líderes. Si no hay recursos para echarle combustible al carro, no vamos a poder hacer nuestro trabajo.

El riesgo no para, tengo esquema, pero vivo encerrada 24 horas. No salgo libre al supermercado sin dos hombres al lado, no puedo ir a comprar ropa interior como cualquier mujer. Cuento con las medidas de protección y lo agradezco, porque sé que muchos de líderes hubiesen podido proteger sus vidas si tuvieran esquema de seguridad. Pero la gente considera muchas veces que montarse en una camioneta es de lujo, te cambia la vida, uno tiene que perder su intimidad.

“Tenemos rabia”: Francia Márquez, ganadora del Goldman Enviroment Prize 2018 

Estamos ante un Estado criminal que, por omisión o acción, está permitiendo el genocidio étnico, físico y cultural del pueblo negro, del pueblo indígena, de las comunidades campesinas de distintos sectores sociales que creemos y le hemos apostado a la paz en este país.

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Es el racismo estructural que hoy permite que nosotras las mujeres sigamos siendo violentadas, sigamos siendo asesinadas, como pasó con nuestra compañera María del Pilar Hurtado. Tenemos rabia y tenemos coraje, porque no es posible que un país que esté hablando de paz, y a la misma vez tenga un discurso de paz vacío, que no alcanza a llenar ni a mover a mucha gente de la ciudad que no le tocó vivir el conflicto armado, que no sabe lo que es estar en medio de bombardeos y que no sabe lo que es que les recluten a sus hijos. Hoy está pasando en Tumaco, Chocó y Cauca. Eso nos duele. Y por eso no aplaudo, no me río.

Nosotros fuimos los que dijimos sí a la paz y hemos puesto los muertos. Los ríos se bañaron de sangre y terminaron siendo cementerios porque hasta las formas tradicionales de enterrar a nuestros seres queridos nos las quitó la guerra. A pesar de ese dolor, estamos construyendo paz, cantándole a la vida, defendiendo el territorio, defendiendo la casa grande. No para nosotros los negros, para la humanidad, pero nos siguen matando.

Cortinas de humo Audes Jiménez, coordinadora de la región andina de la Red de Mujeres Afrolatinamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora

Le pido a la Organización de Estados Americanos (OEA) que interceda ante el Gobierno colombiano para que deje de utilizar cortinas de humo para ocultar la situación que vive actualmente el país y se concentre en la problemática que estamos viviendo los lideres y las lideresas sociales, y sobre todo lo que están viviendo las lideresas afrocolombianas en las regiones.

Tenemos un sinnúmero de mujeres asesinadas. La ultima fue María del Pilar Hurtado. Necesitamos que casos como éste no se sigan repitiendo, que se establezcan las medidas de protección y que se implemente realmente el acuerdo de paz. ¡No más, basta ya! No queremos que se sigan desvirtuando las causas reales de estos asesinatos y que se pretenda enmarcarlos en violencias distintas a la reclamación de tierras y de derechos.

Señor presidente, Iván Duque, no siga llamando de manera diferente estos asesinados ni siga buscando causas diferentes. María del Pilar Hurtado y las demás asesinadas estaban reclamando derechos de la población afro. El Gobierno está buscando de mil formas hacer trizas el acuerdo de paz, sino es desde el legislativo lo hace desde el ejecutivo. Por favor, haga lo que el pueblo le llamó, utilice realmente lo que tiene para cumplir con el mandato como presidente. No permita que más vidas se sigan perdiendo en el país

Mucha de las representaciones que tenemos por parte del Gobierno ante instancias que deben garantizar derechos humanos no nos dan confianza, sobre todo la representación del señor Alejandro Ordoñez, ultraconversador en contra de todas las conquistas de derechos mujeres y pueblos étnicos. Su representación en la OEA no está enmarcada en cumplir los pactos que el país está adquiriendo, está enmarcada cómo en países vecinos como Venezuela, que sí tienen problemas, pero Colombia tiene más problemas.

Padre del Roux

l padre De Roux aseguró, al recibir el informe, que los líderes asesinados eran “extraordinariamente frágiles” porque no creían en las armas. “En otros países, en otros lugares de la tierra, estas mujeres y estos hombres serían héroes nacionales. Aquí los matamos”, afirmó.

Este es el texto completo de su intervención:

Yo quisiera decirles que nosotros sentimos muy hondamente lo que ustedes traen aquí en el dolor de sus parientes, de sus seres más queridos asesinados. Primero porque era gente buena a quienes queríamos en las comunidades, a quienes admirábamos en sus familias, en quienes sus padres soñaron que serían el futuro y para sus hijos eran el símbolo de grandeza de sus familias, gente buena.

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No solamente eran buenos. Es que ser buenos a veces es fácil ser buena persona. Era gente justa, que se la estaba jugando porque la justicia fuera en serio, que se respetara la vida de los campesinos; que fuéramos serios con la paz, que fuéramos serios con el respeto a la mujer y que no transigían cuando la justicia era soslayada, cuando el Estado o cualquier organismo de cualquier clase se opusiese contra la justicia.

Eran seres protagónicos y esto sí que incomoda a un Estado que no es democrático. Eran seres protagónicos que se plantaban delante de los que tenían armas para hacer respetar la dignidad de su gente. Y se plantaron delante de paramilitares, delante de la guerrilla y delante de cualquier cosa para hacer sentir que el ser humano no baja la cabeza ante nadie y que la dignidad de cada uno de nosotros y en la defensa de esa dignidad está la dignidad de todos.

Era gente que luchaba en forma no violenta contra estas realidades tan difíciles. Ustedes tienen más información, pero yo no he conocido estas 311 personas a las que nos estamos refiriendo, pero que de ninguna de ellas se pueda decir que sacó un arma para enfrentarse a bala con la gente que venía a matarle. No. Ponían el pecho, ponían el rostro, tenían el coraje de decir con la palabra y con su trabajo lo que valían sus comunidades. Eran hombres y mujeres de paz. Estaban convencidos que la solución no estaba en las armas y justamente por eso eran extraordinariamente frágiles e inmensamente valiosos desde el punto de vista ético. En otros países, en otros lugares de la tierra, estas mujeres y estos hombres serían héroes nacionales. Aquí los matamos.

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En nombre de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, quiero agradecerles la confianza que ustedes depositan en nosotros y quiero pedirles que nos ayuden. Somos solamente un pequeño grupo de cinco mujeres y seis hombres con una responsabilidad inmensa, ustedes saben mucho más que nosotros. Nosotros no podemos pretender conocer la verdad de las luchas del pueblo nasa, ni la lucha de los campesinos del Valle del río Cimitarra ni conocer las profundidades de la lucha del pueblo chocoano. Necesitamos no solo el testimonio de sus víctimas porque parte de la verdad que vamos a hacer es honrar las memorias de estas víctimas, hacer valer ante el país esa simple verdad de haber sido asesinados por haber luchado por la vida, el dolor de sus familias y el impacto que causaron en sus territorios. Esa simple verdad. Pero, por supuesto, tenemos que ir mucho más allá. Como ustedes lo han hecho, tenemos que comprender los patrones, los comportamientos que han dado lugar a estas barbaries y más allá: penetrar en las profundas razones económicas, políticas, culturales y conocer la historia que nos llevó a esta realidad.

¡Ayúdennos! Nosotros once, solos, no podemos. La verdad no es nuestra, es de todo el pueblo colombiano porque las víctimas fueron de todas partes. También tenemos que despejar la verdad del secuestro, la verdad de las minas antipersona, así como tenemos que despejar, por supuesto, la tremenda verdad de los falsos positivos, de las ejecuciones extrajudiciales, de la desaparición forzada, de los presos políticos y de la tortura. Tenemos que entrar en todo eso y necesitamos de su ayuda y también necesitamos que nos acompañen con el análisis de las cosas. Nosotros nos consideramos simplemente parteros y parteras de una verdad que es de los colombianos.

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Y esto que los ha reunido a ustedes aquí hoy que es la repetición de lo que pensábamos que había terminado, nos pone en un desafío muy difícil que queremos enfrentar pero que necesitamos de su ayuda. Es nuestra responsabilidad contribuir a los caminos de no repetición en Colombia y la repetición continua. En estos tres años que vamos a estar trabajando hombro a hombro, ayúdennos a encontrar cuáles son los puntos de fondo que hay que plantearle al país. Pero que lo digamos todos: no nosotros once, que no tendría ninguna fuerza sino que todos pudiéramos plantearlo con rigor, defenderlo con decisión y convertirlo realmente e una práctica y en resultados efectivos.

De nuevo, muchísimas gracias y, por favor, ayúdennos porque esto tenemos que hacerlo entre todos. Es nuestra dignidad como pueblo colombiano lo que está en juego. Gracias.

Fuente: CARACOL / DIARIO EL UNIVERSAL / PULZO / DIARIO EL ESPECTADOR / REVISTA SEMANA

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