Juan Manuel Arango resignó su candidatura al Senado

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Juan Manuel Arango resignó su candidatura al Senado

Mediante un documento con el nombre de “Carta a los Ciudadanos”, el ex burgomaestre de la capital risaraldense, Juan Manuel Arango Vélez, renunció de manera oficial e indeclinable a su aspiración al Senado de la República por el partido político Cambio Radical.

A continuación, Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA reproduce textualmente el mensaje para someter la decisión del veterano dirigente a consideración de sus calificados lectores:

“CARTA A LOS CIUDADANOS.
Por: Juan Manuel Arango Vélez

Durante toda mi vida y a mis 58 años, he tenido una conexión directa entre lo que pienso, lo que digo y lo que hago. De esa manera sin pretensiones lo digo, me he ganado el cariño y el respeto de mis conciudadanos, siempre quise, incluso, en los mejores momentos de mi carrera política, ser un dirigente local o de “provincia” como disfrutan diciéndonos los capitalinos. Estar cerca de la gente, contribuir a cumplir sus sueños y a solucionar sus problemas del día a día ha sido parte de la feliz vida que he tenido. A mi edad y por obra no tanto de la sabiduría sino de la experiencia como la tiene la mayor parte de mis contemporáneos, es posible ver un poco más allá de nuestras narices y como consecuencia tomar mejores decisiones.

Sabía que pretender pasar de la comarca a la política nacional tenía sus obstáculos y reveses, no obstante, ese luchador que llevo por dentro y aun siendo conocedor de la fetidez por la que atraviesa la política colombiana, decidí postularme para el Senado de la República y de esa manera hacer más efectivas mis acciones encaminadas al cumplimiento de esos sueños y a la solución de esos problemas que acosan a las gentes de los municipios de Colombia y sobre todo de mi región.

No voy a decir que fue un error postularme, claro que he cometido equivocaciones, pero todas y cada una de las decisiones de mi vida han sido tomadas con la razón y con el consejo de mi familia y amigos. Hoy tomo una nueva decisión con la convicción de que hago lo correcto. Sin quejarme, sin tirar puertas, sin ofender, sin victimizarme. Simplemente honrando como siempre esa conexión entre lo que pienso, lo que digo y lo que hago.

Hasta hoy llega mi candidatura al Senado, algunos lo verán como un acto de debilidad, yo lo veo como un acto de coherencia y rebeldía. Vengo de una generación mal llamada de la línea tradicional, esa que hacía política en los años ochenta y noventa en la que a un político se le media por su capacidad de gestión, de trabajo, por su carisma y su sincera y espontanea cercanía con la gente. Sin nostalgias sino más bien con admiración rindo un tributo a esos dirigentes barriales y comunitarios que nos miraban a los ojos y sabían en quien podían confiar para entregarnos los problemas de su comunidad, era su único interés, era la época en la que los concejales y los diputados no cobraban por “sus votos”, había una vez en que los parlamentarios ocupaban sus auxilios haciendo museos para fomentar la cultura, o daban becas a los más necesitados como Don Camilo Mejía u Oscar Vélez, había un época en la que los dirigentes se dedicaban a la política macro y lideraban gestas independentistas como Don Gonzalo Vallejo o creaban universidades como lo hizo Don Guillermo Ángel con la UTP o hacían viaductos como lo hizo César Gaviria. Incluso combatir a algunos de ellos daba gusto.

Si a eso se le llama política tradicional, permítanme decir entonces que hago parte de ella y no de ese nuevo perfil de político cuya estrategia es decir poco para que no se note su ignorancia, esos mismos que hacen de los auxilios parlamentarios en su nueva versión (cupos indicativos) un secretismo en su destino para que no les hagan cuentas de sus coimas con las que financian sus mafiosas campañas de reelección, no hago parte de esa política light que ha opacado el contenido y la sustancia para fingir una sintonía con esa masa de pueblo verdaderamente indignado en un derroche de cinismo y de cálculo político para cabalgar impunes sobre el inconformismo de la gente.

Los que me conocen saben que he sido un hombre trabajador y disciplinado, ser dos veces alcalde por elección popular de la ciudad que me vio nacer, construir una empresa familiar exitosa y generadora de empleo y tener un precioso hogar desde hace más de 30 años son mi orgullo y prueba de esfuerzo y constancia. Mi esposa e hijos son lo que soñé y eso me hace un hombre inmensamente feliz.

No necesito una curul para seguir aportando a mi región y a mi país, no me seducen las credenciales ni los homenajes, nunca he sido un snobista, amo la modestia, la discreción, el campo y la paz que eso nos da a mi familia y a mí. Tal vez mi dimisión me la reprochen mis amigos de siempre a los que no me alcanzará la vida para agradecerles su lealtad, sacrificio y confianza en cada uno de mis emprendimientos políticos, pero les pido una vez más comprensión. Invertiré mis canas y mi experiencia en escenarios en los que el dinero no esté por encima del talento, la ética y la capacidad de trabajo. La política ya no se hace para pensar en grande sino en pequeño, la micro política se ha tomado el alma de buena parte de la dirigencia, el esclavismo disfrazado de contratos y puestos han arrodillado a los ciudadanos cercenando su libertad de expresión. No estoy dispuesto a validarlo, es cierto que la política es la manera más eficaz de trasformar una sociedad, pero no es la única, en mi vida lo he corroborado.

Invito a todos esos ciudadanos de todas las edades que sueñan con un país mejor, que no desfallezcan, estas palabras en las que sustento el retiro de mi candidatura no son para desmotivarlos sino todo lo contrario, cuando las cosas marchan bien es poco lo que hay que hacer, pero cuando las cosas van mal el reto es mayor y los caminos para cambiar las cosas son variados. La actividad política necesita de ustedes y aunque tardará tiempo en recomponerse yo seguiré como un soldado presto a aportar a las nuevas generaciones mi experiencia y consejo si así lo consideran. El camino es largo, pero paso a paso buscaremos una salida a esta encrucijada.

Gracias a Jorge Enrique Vélez y a Germán Vargas por su confianza y apoyo en este corto pero fructífero tiempo. Es una experiencia más que agradezco a Dios, a mi familia, a los ciudadanos y a mis amigos.

JUAN MANUEL ARANGO VÉLEZ.
Ciudadano”.

Fuente: EQUIPO DE PRENSA DE JUAN MANUEL ARANGO VÉLEZ

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