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“El caballo de Troya de la derecha colombiana”, por Jhon Jairo Hernández Montill

Escribe: JHON JAIRO HERNANDEZ MONTILLA

De forma ágil el partido de gobierno Centro Democrático, Partido Conservador Colombiano, se han venido disfrazando en Colombia de movimientos cívicos, que se reclaman porta estandartes de la constitución de 1991, y afirman que dichos grupos son parte de un ejercicio ciudadano libre, y sin intereses velados, sin embargo, es claro que la derecha, desde que llego a la presidencia lo que ha buscado es destruir dicha constitución.

Hoy ante el desprestigio del partido de gobierno el CD, afirman sus fichas en las regiones, la necesidad de impulsar una serie de revocatorias de alcaldes y gobernadores en el país, sustentado dichos grupos  en  la lucha contra la corrupción, este llamado ha sido escuchado por algunos  incautos,  que se dicen representar a los sectores sociales, los cuales han pretendido graduar de enemigos de la patria, a todos los que han rechazado apoyar las iniciativas de esos comités, que enmascaran la agenda política de la derecha colombiana, para hacer frente a las críticas, han  aplicado el viejo manual  del macartismo, convirtiendo a todo opositor  en un ser despreciable, innoble, insensible, insolidario, y  para rematar con epítetos aplicando calificativos  de fanáticos, fundamentalistas, a quien ose decir lo que es evidente, que esos grupos son la cabeza de playa del centro democrático, para impulsar sus candidatos al congreso en las elecciones de 2022.

Si  bien en el caso de Armenia está claro que el alcalde José Manuel Ríos no ha sido el mandatario más brillante que ha tenido la cuidad,  por el contrario hizo  nombramientos en cargos a personas, que por sus acciones torpes,  lo terminaron involucrando en procesos  de tipo judicial y disciplinario, por estos hechos a pocas semanas de iniciar la pandemia el fiscal general de la nación,  mostro  tanto al alcalde de Armenia como el de Calarcá,  ante la opinión pública como los mayores corruptos del país;  con el paso del tiempo estos procesos se cayeron, y parecieron más bien como parte de un chivo expiatorio, para que los  entes de control mostraran un positivo al país, con ello de paso ocultaban los graves escándalos en los que se estaba  inmerso el gobierno, por cuenta de las inconsistencias que se encontraron a la hora de consultar los nombres en las listas del apoyo solidario, y los actos despóticos del gobierno de Duque, que utilizo la pandemia para emitir decretos para favorecer a la banca privada, a los gremios, y las EPS.

Es importante dejar claro que parte de la crisis social que vive Armenia y el resto de municipios del Quindío, es producto del mal manejo de la pandemia de parte del ejecutivo, y que a ello se suma la llegada masiva de población venezolana, producto  de la desestabilización,  promovida en contra del vecino país desde Colombia, hechos  que han  sido denunciados, por  periódicos internacionales tales  como:  France Press, Argen Press,  los cuales demostraron con varias investigaciones, como desde Colombia hay grupos dedicados 24 horas al día a generar planes, para que en ese país reine el caos, los planes han ido, desde;  atentados con   Drones bombas, operaciones como la denominada Gedeón;  la cual consistía  en una invasión militar con mercenarios desde Colombia hacia Venezuela,  a ello suma   un cerco diplomático, que  obligo a Venezuela, a  comprar alimentos traídos desde Asia y Oriente Medio, hecho que implico una crisis de alimentaria en el vecino país, lo que desencadeno  una  inflación  que llego a niveles astronómicos;  mientras todo esto pasaba sale a decir el gobierno Colombiano,  “el gobierno de Maduro es una dictadura”, y por eso  apoya el éxodo  masivo  de venezolanos hacía el lado Colombiano,   lo que no dicen es que ellos crean la crisis, y la usan para venderse ante el mundo como defensores de los derechos humanos.

Parte de la crisis humana que se vive en muchas ciudades del departamento, es especial Armenia y Calarcá, es por el uso político que les ha dado el gobierno a los migrantes venezolanos, utilizados de forma pérfida para hacer campaña en contra de las agendas de cambio y trasformación social en Colombia.

Constantemente viven hablando en medios de comunicación, sobre   lo que implicaría un gobierno diferente al de ellos en Colombia, utilizando la estrategia de provocar miedo para vender la seguridad como solución, sin embargo los hechos han demostrado que poco carácter humanitario tiene el gobierno de derecha, lo primero que hizo Iván Duque Márquez cuando inicio la pandemia del COVID 19, fue decir que no había un solo peso de las  ayudas destinadas a las alcaldías y gobernaciones, para atender a la población venezolana, dejando a miles de personas a su suerte, esto  después de haberles prometido que cuando llegaran a Colombia esto iba a ser la tierra de Canaán de la cual brotarían ríos de leche y miel.

Sin embargo ante los hechos las palabras sobran,  lo que vimos los colombianos, fue que  miles de venezolanos  tuvieron que salir de nuevo a las calles rumbo a su país, porque en el momento más crítico de la pandemia,  evidenciaron como opera la derecha colombiana, la cual no tiene miramientos a la hora de usar a los seres humanos, ya estaba el antecedente, de cómo el CD se había apoyado en los Venezolanos en Colombia, para ponerlos a hacer propaganda contra Petro en las elecciones presidenciales de 2018.

Ante el desastre de gobierno que ha representado para el país la presidencia  de Iván Duque Márquez, la derecha se ha valido del discurso de la moral, la lucha anti corrupción, para crear una serie de comités de revocatoria en más de 54 ciudades del país, y han puesto mayor énfasis en ciudades como Cali, Medellín, Cartagena, Bogotá, Armenia,  buscando sacar del gobierno a los mandatarios donde el voto ciudadano no los favoreció, como hicieron cuando perdieron las elecciones en 2014 con Juan Manuel Santos, se dedicaron a crear grupos en todas las ciudades, para desestabilizar el país,  promovieron paros de camioneros, a los cuales los llevaron, a izar banderas negras como símbolo de su lucha fascista, sin embargo quienes ingenuamente cayeron en eso, ni sabían lo que representaba ese símbolo que pusieron en sus camiones como señal de protesta.

Ocultos bajo el discurso del civismo hoy los cuadros de la derecha, crean comités para luchar por banderas,  que para nadie seria apto rechazar “Lucha contra la corrupción, defensa de la moral y la ética, incompetencia administrativa”, y sobre estas consignas hacen campaña adelantada para el congreso, bajo el cálculo pérfido de que las firmas recolectadas en la revocatoria se convertirán en votos en las elecciones,  y en caso de triunfar pues tendrán listo, un candidato surgido de los nobles e ilustres apellidos que han gobernado la capital Quindiana por décadas.

Caer en el maniqueísmo es lo fácil y afirmar como dicen ahora los miembros de ese comité, que quien no este con ellos es un malvado, insensible, que no piensa sino en sí mismo y le falta empatía por los problemas de la gente,  sin embargo para poner las cosas en sus justas proporciones, es necesario decir; no fue una veeduría ciudadana la que denuncio el robo de los dineros de valorización, sino el propio alcalde en ejercicio Carlos Mario Álvarez, y por las pruebas que este y su equipo de trabajo presentaron  a la fiscalía, termina dictándose orden de captura en contra de la ex alcaldesa Luz  Piedad Valencia y su conyugue, por tanto está demostrado que esos señores de apellidos rimbombantes de tradición, nunca dijeron nada sobre el robo descarado de los dineros que debían ir dirigidos a obras de mejoramiento urbano de la ciudad de Armenia.

La denuncia valerosa de Carlos Mario Álvarez, le costó ser objeto de un proceso de entrampamiento ya que la familia Valencia, uso una grabación donde este aparecía firmando unos pagares, para involucrarlo como socio criminal, en el plan de llevarse la plata de las obras de valorización, y esto implico que por una carambola el clan Valencia, terminara  recuperando el control de la alcaldía por interpuesta persona, y de esa forma pasaron y pasaron alcaldes encargados, sin que ninguna veeduría de ilustres ciudadanos encopetados, se interesara por saber que pasaba en el CAM, y en especial con los dineros del recaudo de valorización.

Resulta más que casual que solo sea a partir del mes de marzo de 2020, aparece una poderosa y robusta veeduría, conformada por apellidos notables, gentes de bien y buenas costumbres, ahora si interesados en saber al detalle todo lo que pasa en la alcaldía municipal, cuando por décadas nunca les importo, esto tiene que llevar a preguntarse al ciudadano, ¿es esto es en realidad, un  calculado plan de guerra política, donde las veedurías se usan como grupos de presión?, similar a lo que hacen en Estados Unidos grupos como el Tea Party,  Asociación Nacional Del Rifle, cuando un político intenta regular el porte de armas, salen con sus grupos de cívicos  a poner contra la pared, a quien ose cuestionar su sagrado derecho a portar armas.

Negar que un grupo cívico genera  impactos políticos es imposible, máxime cuando la mayoría de los que hacen parte de la mismos, pertenecen a los grupos de poder, que siempre han estado en el gobierno y por tanto son responsables de que Armenia hoy sea un lugar peligroso, abandonado, con vías deterioradas, con paraderos desvencijados, cuando producto del mega proyecto ciudades amables, debería ser una de las ciudades más bellas de Colombia, una cuidad amable con paraderos inteligentes, amigable con los ciudadanos y con el turismo, atractiva a la vista.

Lo primero que hicieron fue crear, una  veeduría, luego organizan un  comité para la revocatoria del alcalde, y  entonces en esta incluyen a sus alfiles un ex gerente de campaña  Duque Presidente, varios miembros del partido conservador, y  otras personas allegadas a la casa  valencia;  para darle un toque de amplio a dicho grupo, entonces dejan entrar a unos cuantos que históricamente representan lo que ellos siempre han odiado, eso nos les importa porque ellos la derecha, tiene perfectamente claro que el control de todo lo tienen ellos, manejo de recursos, abogados rimbombantes, y todo el staff de los huérfanos del poder, para iniciar la recolección de firmas, con esta jugada la derecha gana con cara y con sello, bien si logran el número de firmas requerido, entonces se convoca a nuevas elecciones en Armenia, y en caso de no alcanzarles, ya tienen una base para capitalizar en las elecciones al congreso.

Ellos saben  que hoy tienen el control de la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo, y claro lo más importante la presidencia,  sin embargo tienen una desventaja hay una serie de ciudades que no controlan y por ello están desesperados de hacer lo que sea por recuperarlas, no como dicen para abrir las alamedas de la democracia y la participación, sino hacer lo que siempre han hecho, usando el estado como una vaca lechera la cual ordeñan ellos y sus familias, por el derecho que les da el linaje familiar, como buenos herederos de Laureano Gomes e hijos de la constitución de la regeneración conservadora de 1886.

Apoyar el comité de revocatoria de Armenia, es facilitar la pre campaña del Centro Democrático, disfrazada de movimiento cívico, esto no se trata de apoyar al alcalde, sino hay que evitar colaborar de forma inocente con el CD y los conservadores, facilitar que fortalezcan su peso político en la antesala de las elecciones al congreso.

Ahora resulta que los que tienen este país  en esta crisis,  son los que nos van a salvar,  basados en un falso dilema, y ahora mezclan peras con mangos, pero no muestran que es el CD es el que tiene los medios y los recursos para hacer efectivo el cobro por dicha revocatoria, para ellos lanzar su candidato a la cámara de representantes, por eso no se debe  apoyar  la revocatoria y eso no implica que se  apoye al alcalde, sin embargo no se puede ser  vagón de cola de los intereses del Centro Democrático en Armenia.

Seamos claros la tarea es trabajar por el pacto histórico, donde los colombianos logren un cambio profundo en las estructuras del estado, llevar al congreso personas que representen una agenda que recoja la multiculturalidad y pluralidad del país, para tener una bancada que sea capaz de impulsar los grandes cambios y transformaciones que vienen aplazadas desde los intentos de la revolución en Marcha de Alfonso Lopez Pumarejo, el primer presidente que intento llevar a Colombia por sendas democráticas.

*Defensor y activista de derechos humanos. Corresponsal. Periodista de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA y del suplemento ARCÓN CULTURAL.

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