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“Dar pelas” a los niños, podría transformarse en algo del pasado

Un nuevo intento para erradicar el maltrato físico contra los niños está a punto de ver la luz en el Congreso: un proyecto de ley que prohíbe, de manera expresa, los castigos crueles contra los menores.

La iniciativa está a la espera de su último debate, en la plenaria del Senado, y ha reunido el apoyo de la mayoría de los sectores políticos en el Legislativo.

El proyecto fue presentado por el representante a la Cámara liberal Harry González, a quien se le unió su colega Julián Peinado, que ha explicado algunos aspectos de la norma.

Como pocas veces sucede en el Congreso, la iniciativa fue aprobada por unanimidad en la Comisión Primera del Senado esta semana y se prepara para su último paso, en el pleno de la corporación, en pocas semanas.

Aunque la iniciativa no impone cárcel para los padres que violenten a sus hijos, sí restringe el uso de la violencia física como método para la educación de los niños. Y establece la participación de ellos en las escuelas de padres y otros programas pedagógicos que el Gobierno defina.

La violencia contra los niños es un fenómeno que sigue siendo evidente en la sociedad colombiana y así lo indican las cifras existentes al respecto.

De acuerdo con la Policía Nacional, el comienzo de la cuarentena por la pandemia fue uno de los periodos críticos para los menores. Cifras de la institución arrojaron que entre marzo y mayo de este año, cuando las familias comenzaron a experimentar el aislamiento, 16 niños fueron maltratados al día y 22 fueron objeto de algún tipo de violencia sexual.

Traumas

La psicóloga, investigadora y vicerrectora académica de la Universidad San Buenaventura, Nohelia Hewitt, no dudó en señalar que son varias las secuelas que quedan en los niños que son maltratados y que, además de las físicas, son mentales y emocionales.

Para la experta, los menores maltratados “suelen presentar problemas de comportamiento o de mala conducta en la escuela”, inconvenientes de aprendizaje y pueden tener “ansiedad, miedos” y “depresión”.

De igual forma, pueden carecer de habilidades sociales y “son niños que generalmente pueden ser tímidos, muy aislados o, por el contrario, pueden ser niños agresivos”.

“Si el maltrato físico sigue presente, estos niños también van a presentar comportamientos de maltrato físico con sus hijos y van a tener inestabilidad con sus parejas”, afirmó.

En igual sentido, la Alianza por la Niñez Colombiana elaboró el documento ‘Sin golpes, sin gritos, sin encerramientos: nada justifica la violencia contra la niñez’, en el que indica: “El castigo físico humillante y degradante es la forma más generalizada y tristemente aceptada de relacionarse con la niñez de todo el mundo”.

Para esta organización, “las personas suelen rechazar de manera tajante, así sea por la sanción social, las acciones de violencia en contra de los grupos minoritarios”; sin embargo, “cuando se trata de los niños, de las niñas y los adolescentes, muchas familias no solo lo aprueban, sino que en muchos casos lo aplauden, lo promueven y lo recomiendan”.

Más educación

Entre las voces que han mostrado algunas observaciones al proyecto de ley que se tramita en el Congreso están las de algunos congresistas del partido cristiano Colombia Justa Libres.

El representante a la Cámara de esa colectividad, Carlos Eduardo Acosta, ha dicho que Colombia Justa Libres es un “defensor de la niñez”, pero también “del derecho de los padres para educar a sus hijos”.

“Este proyecto es innecesario, porque ya en nuestras leyes y en los tratados internacionales está tipificado el delito de maltrato infantil y el maltrato intrafamiliar”, afirmó el congresista.

Y agregó que “se atenta contra la autonomía familiar” al “crear un modelo estatal de crianza”.

Para la psicóloga e investigadora Nohelia Hewitt, la solución a esta problemática está en trabajar varios aspectos de las familias.

Para ella, entre estas estrategias están “entrenar a los padres en prácticas de crianza que sean positivas” y “trabajar de manera prioritaria la transformación y la modificación de las creencias que tienen los padres acerca de lo que es el castigo físico, lo que piensan y creen y esperan acerca de sus hijos y lo que debe ser el proceso de crianza”.

“Además de eso, a los papás hay que enseñarles a mejorar su autoeficacia y a desarrollar autocontrol, control de impulsos y control personal para que puedan evitar el castigo y el maltrato físico”, afirmó la experta.

Por el momento, la mayoría de los sectores políticos en el Congreso están de acuerdo en avanzar en la implementación de normas –así sean pedagógicas– para eliminar los castigos físicos de la crianza de los hijos, y esta ley, al parecer, podría ser una herramienta para conseguir este propósito.

¿Cómo sería la protección a los niños con este proyecto de ley?

Hay que advertir que este no es un proyecto sancionatorio, no se van a crear nuevos delitos, sino que esta es una propuesta netamente pedagógica. Lo que el proyecto deja en evidencia es que el castigo físico no le aporta en nada al desarrollo del niño y, por el contrario, provoca efectos negativos en el desarrollo del menor. Por ello, se debe eliminar de nuestras normas cualquier título o aseveración que permita castigo físico a los menores.

¿Cómo se plantea la prohibición de los castigos?

Vamos a introducir un artículo que dice que los niños tienen derecho al buen trato. Los niños se educan, no se adoctrinan, no se instrumentalizan ni se domestican.

¿Y eso no aparece en las normas colombianas?

Es increíble que aquí se castigue el maltrato contra las mujeres y los hombres, contra los animales, pero no se prohíba el que se ejerce contra los menores. Deben prohibirse todos estos tipos de maltrato.

¿Cómo se aborda el tema de la prevención del maltrato infantil?

El proyecto le hace un llamado al Estado para que, en materia de política criminal, se haga un ejercicio de prevención de violencia contra los niños. Esto también debe aterrizar en las escuelas de padres. Les vamos a sugerir cómo se maneja una pataleta, por ejemplo. Lo que queremos es ser demócratas, eso implica ser duro con los argumentos, pero suave con las personas; no duro con la correa y suave con los argumentos.

¿Cómo busca contribuir este proyecto al buen trato a los niños?

Este es un proyecto pedagógico, mas no sancionatorio. Lo que se genera es que el Estado utilice todas las herramientas para que se cambien los patrones en la sociedad colombiana. En la ley penal ya hay sanciones que dependen de las conductas, pero este proyecto no crea ninguna norma en ese sentido.

Fuente: DIARIO EL TIEMPO

 

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