Colombia, estaría todavía lejos de aplanar la curva del coronavirus

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Colombia, estaría todavía lejos de aplanar la curva del coronavirus

Hace algunos días escribí sobre lo que significaba el aplanamiento de la curva  desde la óptica de los  investigadores en salud pública de la Universidad Johns  Hopkins de los Estados Unidos. La indagación permitió afirmar que Colombia no estaba todavía aplanando la curva, pero en cambio los nuevos casos si estaban registrando una desaceleración, es decir un crecimiento más lento.

Esta evidencia aunada al avance de los  recursos existentes en materia de salud  ha permitido  ir levantando de manera gradual, selectiva, diversa y con protocolos de  bioseguridad, las medidas  de confinamiento para los sectores no esenciales y de acuerdo a la particularidad de los territorios.

Ahora si podemos decir que nos dirigimos al pico de la Pandemia. Llegar al pico significa que a partir de allí,  los nuevos casos de contagio diario ya no crecerían, empezarán a descender, y mantendrán una tendencia al descenso progresivo. Puede haber días díscolos que se salgan de la tónica pero  el promedio ampliado,  a los días adyacentes,  permite  observar una tendencia. Unos días  volverán a subir  los nuevos contagios pero en el balance terminamos bajando el número de nuevos contactos promedio.

Por supuesto que esto ocurrirá siempre y cuando la reactivación gradual, selectiva y condicionada con normas de bioseguridad que está en marcha,  se mantenga bajo control  sin provocar un rebrote y una eventual reversión de la tendencia. Estamos hablando del monitoreo permanente  a los indicadores y a la adopción de correctivos en cualquier momento que sea necesario. Lo que se ha dado en llamar el baile.

Evitar un descarrilamiento depende  mucho del comportamiento social y este de las condiciones  en que se encuentre la población, sobre todo aquella vulnerable que está pasando hambre y necesidades. De allí que la ruta crítica  para llegar al objetivo dependa de la forma como se encare el proceso en su conjunto.

En esta forma se lleva  con freno de mano la pandemia, vigilando los números para regresar a mayores restricciones si fuera necesario, aunque conscientes y advertidos de que habrá que convivir con ella  durante mucho tiempo,  al menos hasta que aparezca la vacuna, se masifique y aplique.

Frente a estas expectativas, y de nuevo apelando a la información de la Institución John Hopkins me tomé la libertad de revisar los números para algunos países de Europa  que ya han pasado por el pico y por procesos más avanzados de reactivación. Tenemos por fortuna un espejo para mirarnos a futuro pues la pandemia nos llegó más tarde.

El Centro de recursos para el Coronavirus de la JK, le hace seguimiento diario a los 10 países más afectados por el contagio, mirando la evolución de los nuevos casos confirmados desde un promedio móvil de cinco días.

En los gráficos que pueden verse ingresando al sitio , se   aprecian los países que  ya pasaron el pico  como Italia, España, Alemania, Francia, Bélgica ,  Países Bajos (Holanda) e  Irán ; también aquellos como los Estados Unidos y el Reino Unido,  que no puede decirse  que lo hayan pasado aunque  están batallando y finalmente Brasil que apenas va cuesta arriba.

Veamos algunos casos:

Alemania alcanzó el pico el 27 de marzo con 6.791 nuevos contactos diarios y  en la lectura del 6 de mayo había caído a 1.194 nuevos contactos lo que  redujo  los nuevos contagios a un 17.5% del pico.

España alcanzó el pico el 26 de Marzo con 8.611 nuevos contagios diarios y en la lectura del 6 de mayo estaba en 1.176  habiendo caído a un 13.65% del pico.

Italia llegó al pico el 27 de Marzo con 6.034 nuevos contagios diarios y en la lectura del 6 de mayo ya estaba en 1.391,  lo que implica haber caído a un 23% del pico.

Bélgica tuvo su pico el 16 de abril con 1.673 nuevos contagios diarios y en la lectura del 6 de mayo ya estaba en 585, lo que determina haber descendido al 35 % del pico.

Estoy hablando de los promedios móviles sobre cinco días de nuevos contactos.  Dos días adelante y dos días atrás.

Es evidente el éxito de las estrategias llevadas a cabo en estos países que no distan  de las que se están usando en Colombia,  excepto por la manera audaz y radical como están invirtiendo en la salud y subsidiando la población  mediante grandes esfuerzos fiscales. De  ello hablan los porcentajes de los respectivos PIB destinados a atender la Pandemia.

En Colombia  ya empezamos a  escuchar voces oficiales que le ponen fecha a la llegada del pico, aunque no se le ha dado mucha trascendencia a los anuncios. Tanto el Ministro de Salud como la Alcaldesa de Bogotá, declararon esta última semana que el pico de la pandemia en Colombia ocurriría probablemente a fines de Junio. Opiniones que se supone tienen el respaldo de los equipos técnicos que los acompañan.

La nueva etapa que se avizora en Colombia abre el horizonte para planear con mayor certeza  lo que viene. Se impone una gran reflexión para imaginar cómo nos vamos a adaptar a las nuevas circunstancias que definitivamente  son diferentes a las que se están viviendo ahora. Predicamento que es válido  para sectores, organizaciones e individuos.

Para hablar solo del sistema educativo pienso que este debe prepararse para unas nuevas condiciones. No me parece prudente permanecer anclado a las circunstancias actuales de trabajo remoto y virtual. Hay  que  imaginar y programar nuevos escenarios, con las mejores metodologías hibridas, potenciadas por las experiencias en curso, para adaptarse  a lo que viene.

Nada volverá a ser igual como se está diciendo con mucho sentido,  pero se trata de no dejarse llevar por los acontecimientos para ser artífices de la nueva realidad.

La invitación es a pensar con anticipación y  en un gran ejercicio democrático diseñar las nuevas formas de  actuación que adoptará el mundo de la Educación. No hay libretos, todo está por construirse. La más amplia participación en esta discusión  es poderosa en sus resultados.

En el caso de las Universidades este semestre definitivamente termina con unas condiciones, pero el próximo que comienza en agosto va a encontrar otras que se deben  aprovechar creativamente para atravesar esta transición hasta el retorno a la nueva normalidad.

Hay que repensar las funciones sustantivas de docencia, investigación y extensión con formas menos estrictas que las vigentes pero aun restrictivas y en medio de protocolos de bioseguridad.

Nada está escrito,  la creatividad de las comunidades educativas debe pasar al frente en un ejercicio sin precedentes que honre la autonomía Universitaria.

Es indudable que el Estado  debe concurrir a apoyar  financieramente  a las Instituciones Educativas y a los estudiantes en los esfuerzos que se hacen para mantener la continuidad del servicio educativo sin ahondar las lesiones a la equidad social.

Escribe: LUIS ENRIQUE ARANGO JIMÉNEZ*

*Dirigente político y líder cívico. Ex rector de la Universidad Tecnológica de Pereira.

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