¿Clase política corrupta “infla” encuestas a favor de Petro porque le “tiene terror”?

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¿Clase política corrupta “infla” encuestas a favor de Petro porque le “tiene terror”?

Iniciando este mes se produjo un sismo en Colombia, pero no hubo ningún movimiento telúrico, nada de qué preocuparse, pues fue un sismo provocado por un hombre: Gustavo Petro.

Petro puso a los grandes medios a hacer maromas, a tartamudear con trabalenguas tratando de explicar porque hoy está de primero en las encuestas a la presidencia; es sorprendente ya que para nadie es un secreto que esos mismos medios son controlados por las grandes y poderosas familias enquistadas desde siempre en los órganos de poder que les permiten dominar la opinión pública, llámese empresarios, terratenientes o la clase política tradicional que históricamente  ha estado alineada a la derecha sobre todo si de mantener su statu quo se trata.

La encuesta de mayor alcance realizada a nivel nacional por Invamer publicada este mes muestra a Petro en lo más alto de la intención de voto de los colombianos (23,4%), junto a Sergio Fajardo quien se encuentra en una coalición donde tampoco es la derecha quien manda con un 21,6%.

Relegado al tercer puesto se encuentra Germán Vargas Lleras, representante por demás de la clase política hereditaria de nuestro país, el mismo que le dio un coscorrón a su guardaespaldas “para escarmentarlo”, el que se mantuvo siete años en el gobierno Santos y en los últimos dos meses salió a decir que no compartía la mayoría de las políticas lideradas por su jefe mientras hacía campaña con las obras del estado, el que siendo fundador del partido más corrupto de Colombia (Cambio Radical) por su número de representantes encarcelados, investigados o señalados decidió la jugada política de lanzarse por firmas como “independiente”, para luego hacer la voltereta de la adición nuevamente de ese partido político que nunca dejará de apoyarlo, pero que siente el castigo de la ciudadanía con un rezagado 14.8%.

Finalmente y mucho más al fondo aparece la coalición de los del “NO”, donde están Iván Duque (el que dijo Uribe), Martha Lucía Ramírez (quien se dejó meter un golazo apareciendo como la elegida por Pastrana que hoy no tiene ni un solo voto) y el ex procurador Alejandro Ordóñez (destituido por comprar su reelección repartiendo puestos) que llegó solo a esa coalición a base de arrogancia y confrontación,hoy quien lidera esta confluencia de derecha es la ex ministra Martha Lucía Ramírez con apenas un 8% de la intención de voto detrás incluso de Humberto de la Calle quien aparece con el 10,6%. ¿Ya le habrán comprado las goticas de Valeriana al expresidente Uribe?

Tal parece que se empieza a caer la estantería de los que no han logrado cautivar ese voto de opinión, el desgastado discurso del castrochavismo se empieza a ver como algo vacío y sin sentido.

La razón principal es que mientras los grandes medios están todo el tiempo entrevistando a los candidatos de siempre para conocer su opinión sobre los temas relevantes del país e invisibilizando a Gustavo Petro, éste ha estado en una correría por departamentos y municipios llenando plazas públicas, con potenciales votantes de carne y hueso. Esos votantes al escuchar sus planteamientos han ido entendiendo que ese “fantasma del castrochavismo” que se han empeñado en crear asociándolo insistentemente es algo muy diferente a sus propuestas, de hecho no tiene ni comparación.

Gustavo Petro se volvió fuerte en la costa que antes era dominada por el uribismo de Santos y por Cambio Radical (se les metió al rancho) y lidera la intención de voto en los más jóvenes, ha entendido la importancia de llevar en sus propuestas una defensa del medioambiente y el cambio climático, propone poner fin a la economía basada en el petróleo y los hidrocarburos reemplazándolas por energías limpias, plantea una reconciliación enmarcada en un proceso de paz donde confluyan todos los actores reconociendo a las víctimas y victimarios como parte de la solución, pero atacando de frente los problemas que diariamente aquejan a nuestras ciudades como lo son la corrupción, la pobreza, la crisis de la salud, la inseguridad y el mal manejo de las políticas en educación.

A ese pensamiento se le ha denominado la corriente progresista y de hecho así se llama el movimiento político que lidera el ex alcalde de Bogotá, quien dicho sea de paso solo tiene un concejal en todo el país y aún así mete miedo como el que más a sus contradictores en las encuestas.

Quizá lo más importante en este fenómeno de las encuestas es que nos permite conocer la posición real de los medios y sectores poderosos del país, al escuchar en las emisoras y ver noticieros, era notorio como querían inyectarle veneno a estos resultados que a todas luces no refleja lo que ellos esperaban, entonces en las transmisiones era notorio ese tufo a cizaña donde los más culebreros trataron de enredar la pita metiendo miedo y terror por las supuestas catástrofes que ocurrirían si Gustavo Petro llega a la presidencia ¡Como si durante décadas hubiéramos vivido en la tierra prometida donde crecen campos de leche y miel!

Podría ser así gracias a todos los recursos que poseemos, pero no, porque la corrupción solo ha dejado maleza y desgobierno, pero ahí están las voces de los defensores de ese statu quo del que ya hablamos, al hablar se podía sentir como transpiraban odio, envidia, cinismo.

Ese sismo llamado Gustavo Petro puso a temblar a Uribe y a Vargas Lleras quienes han corrido a buscarse para aliarse en su contra porque van perdiendo.

Y puso a los que no son de derecha ni de izquierda, a los que no están ni les interesa estar en un partido político a pensar que quizá él es la opción que Colombia necesita. Quizá es él al que tienen que buscar para una coalición amplia, la coalición con el ciudadano de a pie, con el trabajador y el empresario, el joven y el anciano, sin buenos ni malos, solo colombianos. Sin olvidar que es solo una encuesta y que esa amplia favorabilidad se debe reflejar en las urnas más allá de las redes sociales y la opinión.

Fuente: CON LA OREJA ROJA

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