Nacido en Charalá hacia 1741, en la antigua provincia del Socorro, dentro del seno de una familia mestiza, las penurias económicas obligaron al futuro líder comunero a trabajar desde pequeño y ya entonces mostró un carácter rebelde. Casado con Toribia Berdugo y padre de dos hijas, José Antonio Galán participó en una asonada contra el corregidor de Charalá en defensa de los indios guanes y fue condenado a pagar el servicio militar en Cartagena, donde tomó contacto con las artes de la guerra y alcanzó el grado de cabo.

Ante la reiterada negativa a su solicitud de baja del servicio, decidió huir y llegó a mediados de 1780 a Charalá, cuando empezaban las protestas ante el agobiante peso de los impuestos, que estancaban la economía y arruinaban a los pequeños y medianos cosecheros de tabaco. Las nuevas medidas impuestas por los Borbones agravaron aún más la situación e hicieron que el pueblo se levantara contra el poder español.

Las primeras acciones se iniciaron en Simacota en octubre de 1780 y continuaron en Mogotes y Charalá. Allí se escuchó por primera vez el grito “¡Viva el rey y muera el mal gobierno!”, que se atribuye a Galán. En marzo de 1781 estalló la insurrección en Socorro (donde Manuela Beltrán había arrancado un edicto que fijaba nuevos impuestos) y poco a poco se fue extendiendo por la región, a la vez que se formaba un ejército comunero.

Las actuaciones radicales de José Antonio Galán no eran compartidas por otros jefes del Común: sus blancos ya no sólo eran los españoles sino también los hacendados. El líder comunero dirigió una exitosa campaña por el río Magdalena al grito de “¡Unión de los oprimidos contra los opresores!”; declaró libres de tributos a los pueblos indígenas y proclamó la libertad de los negros esclavos.

Mientras, el general Francisco Berbeo firmaba las Capitulaciones de Zipaquirá, que no fueron aceptadas por Galán por considerarlas un engaño para el pueblo. Si bien la Audiencia aceptó las Capitulaciones, en sesión secreta extendió un acta en la que se declaraba la nulidad del acuerdo, y tras la desmovilización del ejército comunero, en junio de 1781, las autoridades coloniales desataron una feroz represión.

José Antonio Galán continuó la lucha clandestina contra las autoridades realistas, pero fue detenido el 13 de octubre en las proximidades de Onzaga. En Santafé se lo sentenció a ser arrastrado, él y sus compañeros, a la horca; después debía ser decapitado y separados del tronco brazos, piernas, pies y manos. El 1 de febrero de 1782 se cumplió la sentencia con una variante: al no haber verdugo idóneo, Galán y sus compañeros fueron arcabuceados y posteriormente colgados.

Rescate

“…Pues, forzoso dar satisfacción al público y usar de severidad (condenamos a José Antonio Galán a que sea sacado de la cárcel arrastrado, y llevado al lugar del suplicio, donde sea puesto en la horca hasta que naturalmente muera, que ahorcado se le corte la cabeza, se divida su cuerpo en cuatro partes y pasado el resto por las llamas…”

Así versaba el documento hallado en 2004, del que se extrajeron estas frases, con el que España buscaba borrar para siempre la memoria de este caudillo santandereano, líder de la revolución comunera de 1781, se convirtió en el testimonio de su coraje revolucionario y su valor como precursor de la Independencia. José Antonio Galán, quien fue ejecutado por sublevarse contra la corona, renació, paradójicamente, en su sentencia de muerte.

Con motivo del aniversario de la insurrección de Los Comuneros, ocurrida el 16 de marzo de 1781, se dejó abierta al público en la casa de la Cultura de Socorro (Santander) la orden de ejecución.

Se trata de cinco láminas de papel pergamino notablemente conservadas, escritas por ambos lados con tinta negra y en letra cursiva, en las que se fijó el destino de Galán así como el de Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz, también condenados a muerte.

El documento, validado por el sello real de la corona española, ordena distribuir los restos de Galán en varios poblados:Su cabeza será conducida a Guaduas, teatro de sus escandalosos insultos; la mano derecha puesta en la Plaza del Socorro; la izquierda en la Villa de San Gil; el pie derecho en Charalá, lugar de su nacimiento, y el pie izquierdo en el lugar de Mogotes.

Quienes leen los folios, donados a la Casa de Cultura por un particular, se encuentran con una orden categórica:declarada por infame su descendencia, ocupados todos sus bienes y aplicados al Real fisco, asolada su casa y sembrada de sal, para que de esta manera se dé al olvido su infame nombre y acabe con tal vil persona tan detestable memoria sin que quede otra que del odio y espanto que inspira la fealdad del delito.

Buena parte de los visitantes son estudiantes de la localidad. A sus 19 años, Luis Alejandro Pico, del Colegio Universitario del Socorro, asegura haber leído completos los cinco folios.emocionante, porque ahí uno ve la valentía de los Comuneros, el valor de hacerle frente a la autoridad de ese entonces.

Los administradores del centro cultural confían en que una mayor divulgación de la sentencia atraiga a los turistas por su significado histórico. El original forma parte del tour que hacen los visitantes, que pagan 2.000 pesos, para conocer la tumba del compositor José A. Morales y una colección de objetos precolombinos, incluida una momia guane.

Sin embargo, Galán no fue ahorcado, pues el verdugo no era diestro en su oficio, por lo que hubo que fusilarlo y luego colgar su cadáver en la horca. Y no fue el único designio que no se cumplió pues, en contra de lo que esperaba la corona española al ordenar su muerte, Galán y los Comuneros son recordados todos los años por el pueblo que ayudaron a emancipar.

Fuente: BIOGRAFÍAS Y VIDAS / DIARIO EL TIEMPO

02/03/2019

José Antonio Galán, adalid de las libertades colombianas

Nacido en Charalá hacia 1741, en la antigua provincia del Socorro, dentro del seno de una familia mestiza, las penurias económicas obligaron al futuro líder comunero […]
02/01/2019

Santa Librada, la vigencia de un culto casi olvidado

La desaparición de los símbolos de la monarquía hispánica tras la Independencia generó un vacío simbólico. La construcción de las comunidades nacionales tuvo que recurrir a […]
01/31/2019

Reportan adulto mayor desaparecido

Se solicita con suma urgencia hallar el actual paradero de JOSE LUIS VELASQUEZ LOPEZ, de 75 años de edad,  que desapareció el día 28 de enero […]
01/30/2019

Joven mujer se ausenta en el “Municipio Industrial”

Se solicita con suma urgencia hallar el actual paradero de STEFANIA ARBOLEDA FLOREZ, cuya edad no fue suministrada por las autoridades correspondientes, quien se encuentra desaparecida […]