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Guadalupe Salcedo Unda (1924 – 1957)

No había pasado un mes de la caída de la dictadura de Rojas Pinilla y el legendario comandante guerrillero Guadalupe Salcedo Unda, llamado “El Capitán”, era asesinado junto con uno de sus fieles escoltas el 6 de junio de de 1957, en una cantina al sur de Bogotá. Nunca prosperó una investigación seria a pesar de que se conocieron los nombres de los gendarmes.

Segunda Cátedra de “Memoria e Historia Reciente” el surgimiento de las Guerrillas del Llano.
Edición: Ricardo Robayo.

Salcedo fue sin duda el más aguerrido de los alzados en armas contra la violencia oficial iniciada en 1946 contra el pueblo liberal. El líder llanero, nacido en 1924 en Paz de Ariporo en el seno de una familia ganadera, de padre venezolano y una indígena de la región, empuño las armas a los 25 años y organizó, con una estrategia que envidiarían los más experimentados mandos castrenses, a miles de combatientes que muy pronto se tomaron los Llanos Orientales con golpes tan certero como el ya citado de Orucué.

Ley del Llano

El 22 de julio de 1953, dos meses después del golpe de Estado del General Gustavo Rojas Pinilla, el cual terminó con la dictadura civil instaurada por el conservador Laureano Gómez, las guerrillas liberales pusieron fin a sus operaciones militares. Atrás quedaban sus dos iniciativas, muy avanzadas para la época: La Ley del Llano, promulgada en una zona que desde hacía tiempo se mantenía como “liberada”, la cual permitía adelantar actividades de planificación de la producción, al interior de territorios donde actuaban los frentes guerrilleros, donde ayudó a constituir de un estado independiente de facto en el llano.

Incertidumbre

En las imágenes aparecen Guadalupe Salcedo (1924-1957), comandante de las guerrillas del Llano, quien sería posteriormente asesinado, y el general Alfredo Duarte Blum (1910-1990) como representante del gobierno.

Poco tiempo después de desmovilizarse junto a otros jefes liberales, fue asesinado probablemente a traición el 6 de junio de 1957. La fecha coincide casualmente con el natalicio del también ultimado candidato presidencial por la Alianz M-19, Carlos Pizarro Leongomez, quien a la fecha estaría cumpliendo 65 años de edad

 

Exequias multitudinarias

Salcedo Unda, Guadalupe_4

La iglesia de Santa Ana, en Teusaquillo, solo podía albergar a 300 feligreses, y ese 9 de junio de 1957,  en la misa  por el alma de Guadalupe Salcedo más de cinco mil personas ocupaban todos sus alrededores.

Luego de la misa a la una de la tarde del 9, las cinco mil personas que acudieron a la iglesia de Santa Ana,  desfilaron su ira en el cortejo fúnebre hasta el Cementerio Central: quince cuadras de dolor y rechazo a la traición que sufriera  Guadalupe Salcedo, a quien no se le respetó la vida tras firmar la paz en los acuerdos de 1953 y ordenar la entrega de  las armas de más de cinco mil guerrilleros liberales. Con 30 años, contaba  ya con  el reconocimiento nacional como una forma de rechazo a la violencia sectaria de los chulavitas, los paramilitares de entonces, aupados por el Estado.

Salcedo dirigió varias operaciones militares contundentes contra el gobierno conservador de Laureano Gómez,  como la toma de Orocué, Casanare. Una mañana de 1952, en el sitio conocido como El Turpial, tendió una emboscada a la unidad de infantería integrada por 200 hombres del ejército, que sufrió 96 bajas.

Jamás en todos estos años de violencia, ha tenido lugar un choque semejante con tantas pérdidas oficiales. El Ejército sufrió grandes reveses en la confrontación a manos de las guerrillas liberales de origen gaitanista, operaciones que comenzaron a condenar los jerarcas del partido tras su tímido apoyo inicial.

Un documento del conocido columnista de El Tiempo, Enrique Santos Montejo, Calibán, inédito hasta hoy y obtenido en los archivos de la Presidencia de la República por este investigador, da cuenta del rechazo que le produjo al periodista la toma de Orucué.  Aquella Danza de las Horas, como se llamaba la columna de opinión,  fue censurada, lo que motivo una airada carta de Santos al ministro de Gobierno de entonces, Ignacio Andrade y en la que enfatiza su rechazo a las guerrillas liberales.

El 22 de julio de 1953, dos meses después del golpe de Estado de Rojas Pinilla que terminó la dictadura de Laureano Gómez,  las guerrillas liberales pusieron fin a sus operaciones militares. Atrás quedaban  sus dos grandes Leyes, entre ellas la Ley del Llano,  que habían promulgado en una zona que ya se mantenía como liberada: adelantar actividades de planificación de la producción en las zonas donde actuaban los frentes guerrilleros y la constitución de un Estado independiente de facto en el Llano.

Leyenda viviente

Actualmente la figura de Salcedo ha alcanzado niveles de leyenda que ha trascendido a todo el llano, a partir de Arauca, Casanare y Meta. En el imaginario popular se le percibe como un héroe, y se le toma como ejemplo del llanero ideal, comprometido con sus principios hasta dar la vida por ellos. Aunque se compusieron varios joropos y poemas que hacen referencia a la toma de Orocué, a otras célebres acciones militares lideradas por él y a la entrega de su grupo, después de los años setenta han caído en franco desuso.

No obstante, el brillo de la fama alcanzado por Guadalupe Salcedo, que llegó a niveles heroicos dignos de la tragedia griega, llevaron a un grupo de artistas a escribir la obra de teatro Guadalupe años sin cuenta , donde se relata el abandono de los líderes políticos a las guerrillas liberales de los Llanos, la entrega de Salcedo y su asesinato, utilizando la leyenda como excusa para hacer un retrato socio político de esa turbulenta época.

Reflexión

guadalupe-salcedo-unda

Quizás los lectores más avezados no podrán dejar de temer ni garantizar que no vuelva a ocurrir lo mismo cuando las FARC y ELN se desmovilicen.

Esta claro que los enemigos de la paz no se dejarán vencer. Insistirán en la descomposición, el entorpecimiento, la obstaculización en nombre de una libertad de expresión que son incapaces de respetar, adoptando una posición rotunda en contra de la incorporación de los antiguos sectores combatientes a la vida nacional, para tenerlos más cerca de las decisiones consensuadas que sembrando la muerte en selvas o montes.

Pasaron casi sesenta años del asesinato del Capitán y Colombia completa prácticamente tres cuartos de siglo de guerra civil no declarada, la cual asienta sus raíces en causas históricas que la explican claramente, pero que suelen olvidar quienes tienen las llaves de paz en su bolsillo.

Escribe para Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA: LUCHO ARCOS

Fuentes

CENTRO MEMORIA http://centromemoria.gov.co/guadalupe-salcedo-unda-sin-olvido/

WIKIPEDIA

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