Derechos Humanos

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Es muchísimo más difícil construir que destruir, esto último es lo que causan los inconscientes y lo que producen las guerras y demás conflictos armados cuando no se combate por una causa justa, por consiguiente, la destrucción no le conviene a nadie.
 
Se asegura que en sólo las dos guerras mundiales resultaron más de 60 millones de muertos y millares de lisiados, mutilados, traumatizados y damnificados, sin contar los que hasta hoy siguen muriendo por esa macabra causa. Quienes han participado en ellas son los únicos que conocen el poder de destrucción que causan, no los soberbios y arrogantes mandos militares, ni los prepotentes y degenerados politiqueros que incitan y planean los ataques, claro, como no son sus familiares y menos sus hijos los que van al frente de batalla, qué les importa quiénes y cuántos resulten perjudicados o ultimados en las trincheras -los que, lamentablemente, son hijos de las clases populares, por ser los únicos que prestan el servicio militar obligatorio- volviéndolos criminales caprichosamente.
Este histórico error debe corregirse, aunque de hecho no deben existir las guerras -por ser la destrucción inconcebible e irracional de la especie humana y de su progreso-, a quienes deberían enrolar en las filas de los ejércitos serían a los mismos que provocan las guerras, a sus hijitos y al resto de sus familiares para que defiendan esos “ideales” e intereses que puedan tener, sólo así se acabarían las guerras. La única justificación de combatir en una guerra es, cuando se es atacado, nunca, provocarla.
 
Si ha de aceptarse las guerras (viéndolas en forma romántica pero lógica), deberían ser como antaño -cuando se defendía el honor y la lealtad por medio de duelos entre los más valientes, los más fuertes o más habilidosos-, donde los generales y la plana mayor de esas legiones eran las que comandaban las acciones, no como hoy que ponen al pobre soldado como carne de cañón -no teniendo nada que ver con los intereses que defienden o se persiguen-, sin señalar la inmensa cantidad de víctimas inocentes que caen por el cruce de disparos y bombardeos, mientras que los causantes (que deben ser unos cobardes por no enfrentarlas : politiqueros, grandes empresarios, medianos y altos mandos militares), se encuentran en los casinos o clubes charlando, bebiendo y jugando a la guerra en maquetas sin ni siquiera untarse de barro sus zapatos; confrontaciones que, perfectamente, debemos llamar ´GUERRA SUCIA contra la población civil´ ya que existen muchísimas más bajas de inocentes que de combatientes porque, si sacamos cuentas, estos últimos no alcanzan ni siquiera el 10%, lo que muestra que cayeron más del 90% de personas desarmadas ajenas al conflicto.
 
Las Guerras, con su política “Tierra Arrasada”, al declarar objetivo militar toda la logística del enemigo -incluido las fuentes de abastecimiento alimenticio-, involucran obligatoriamente a toda la población civil desarmada, haciéndola objeto u objetivo militar de persecución y exterminio con los bombardeos indiscriminados.
Escribe: J. R. VÉLEZ JR.
10/05/2016

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