resized_eps-cafesalud

Decir que tenemos uno de los sistemas de seguridad social en salud más costosos e ineficientes del mundo, no es una nueva noticia para ningún colombiano que haya tenido la poca fortuna de demandar la prestación de servicios de salud a cambio de las cuantiosas sumas que mensualmente debe invertir bien sea como dependiente con vínculo laboral o como funcionario independiente en un Sistema en donde el aporte es de carácter impositivo, pero la contra prestación mínima, que es la garantia del derecho a la salud y por conexidad a la vida, es prácticamente inexistente.

La rectoría sanitaria que debe ejercer en cada departamento el ente territorial (léase Secretaria Departamental de salud) y a nivel nacional el Ministerio de Salud y Protección Social brillan por su ausencia, especialmente en materia de regulación. La capacidad de exigibilidad y sanción, función de la Superintendencia Nacional de Salud, es mera retórica y mientras tanto, la morbimortalidad atribuible a la mala práctica y a las omisiones administrativas están en pleno apogeo, a pesar del activismo judicial en virtud del cual todavia la tutela sigue siendo el único mecanismo eficaz para reivindicar los vulnerados derechos a la salud y a la vida de las potenciales víctimas del SGSS sin importar que pertenezcan al Régimen Contributivo, al subsidiado o de excepción si se trata del magisterio.

Sin embargo, en algunos casos, hay EPS que pasan de la imprudencia y la negligencia a la tentativa de homicidio doloso. Pues sólo asi puede llamársele a la postura inhumana y temeraria de CAFESALUD EPS en el caso de César, adulto mayor residente en Calarcá, Quindío, beneficiario de su esposa en el Régimen de excepción del magisterio al cual aportaron durante 52 años. El fondo, administrado por la FIDUPREVISORA, trasladó a muchos de sus afiliados y beneficiarios de manera inconsulta a varias EPS del país. El paciente del caso expuesto venía presentando desde dos años atrás un síndrome constitucional caracterizado por anemia sin etiología definida y perdida de peso no cuantificada. La IPS en donde era atendido, cuando la anemia llegó a ser tan severa como para afectar su funcionalidad, se limitó a ordenar transfusiones aisladas, que ni siquiera eran oportunamente autorizadas por la entidad. Hace aproximadamente cinco meses el paciente comenzó a presentar dolor incapacitante de tipo claudicación intermitente en miembro inferior derecho, siendo diagnosticado por la EPS como “osteoporosis” y manejado con analgésicos convencionales. Fue preciso intervenir ante la Defensoría del Pueblo para conminar a la EPS a practicar la transfusión no autorizada y a solicitar algunos paraclínicos en la tentativa de identificar la etiologia del síndrome constitucional y documentar el origen vascular del dolor acusado en extremidad.

El paciente, a pesar de su limitación motriz y su marcha comprometida, tenía que presentarse frecuentemente en la EPS a demandar atención oportuna, siendo conminado por el auditor médico de la entidad, a ingresar  por urgencias con la pretensión de que esperara en condiciones indignas en cualquier camilla hasta cuando fuera posible administrar la unidad de concentrado globular que tuvo que ser adquirida por la familia porque la EPS no tenía recursos. Los aportes de los afiliados estaban en otro saco!

Un mes después de instaurado el dolor de tipo vascular y con una ecografia doppler que mostraba un aneurisma poplíteo sin que la EPS hubiera solicitado ni siquiera valoración por cirugía vascular, el paciente presentó caída desde su propia altura (explicable por la alteración en la marcha como resultado del dolor) y fractura patológica de cadera. El resultado de la pieza quirúrgica de la fractura enviado a patologia, mostró un proceso neoplásico maligno en 1/3 proximal de fémur.

Es de anotar que la existencia de una fractura patológica había sido sospechada desde la presentación de la misma, a pesar de lo cual durante su internación, el paciente no fue más que valorado de su cuadro ortopédico y la definición de conducta quirúrgica.

Posterior al diagnóstico, ha sido preciso indicarle a la EPS cada procedimiento técnico científico a desplegar.  Los paraclínicos solicitados y que en efecto fueron ordenados por el oncólogo tres meses después del diagnóstico histopatológico, apenas fueron parcialmente autorizados, induciendo a la familia, en detrimento de sus posibilidades  de subsistencia, a asumir los exámenes de laboratorio, los traslados en ambulancia y los cuidados de enfermería, pues claramente el paciente no es auto suficiente ni siquiera en la ejecución de tareas mínimas y no existe soporte familiar presencial, pues sus hijos viven fuera de la ciudad y del país, condición conocida por la entidad.

A la fecha, no hay diagnóstico, pues las lesiones encontradas hasta ahora han sido sólo de tipo metastásico. El paciente en la actualidad con metástasis óseas, está postrado en cama y con escaras . Vive con su esposa, también adulta mayor, discapacitada y oxigeno-dependiente.

Fue preciso presentar acción de tutela, cuyas pretensiones fueron acogidas por Juez constitucional; sin embargo, la EPS no acató el fallo. Se tramitó ante el juzgado incidente de desacato, pero la EPS se obstina en negar la atención integral que el paciente requiere aún en la fase final, pues claramente su estado terminal es atribuible a las omisiones del proceso de atención inadecuada de larga data.

Lo que sigue, es solicitar al Juez para que en uso de sus competencias ordene la sanción pecuniaria y penal al representante legal de la EPS, conforme a lo establecido en el artículo 52 del decreto 2591 de 1991 y visibilizar una problemática que es de alcance nacional. Que el negocio de las EPS ya tocó fondo. Que no importa la edad, el género, la condición social y económica, cualquier ciudadano se convierte en víctima potencial de un sistema deshumanizado cuyo único norte es el lucro.

Por eso, vale la pena preguntarse:

Cuántas víctimas más tiene que dejar este perverso sistema para que cada ciudadano asuma la responsabilidad del control social que debe ejercer tanto por las vias jurídicas como mediáticas? Cuánto tiempo tendrá que pasar para que ningún médico se convierta en cómplice de un sistema que vulnera los más mínimos principios éticos y técnico científicos? Cuándo asumirán los médicos desde una auto estima profesional y consciencia de clase que no es posible ejercer una profesión humanista por excelencia con criterios de contador mercenario cuando fungen como auditores de cuentas desconociendo la calidad como norte?

Cuándo será que los ciudadanos de bien dejan de mendigar sevicios a los cuales tienen derecho como si se tratara de favores, en lugar de exigir, denunciar y controlar ?

La salud es un derecho. No una mercancia. Conozca sus deberes y derechos y exija. No hay otra alternativa!

 

Escribe: SANDRA LORENA FLÓREZ GUZMÁN*

*Médica y cirujana. T.P 2637/98 Ministerio de Salud de Colombia. Periodista internacional

08/08/2016
resized_eps-cafesalud

Cafesalud habría abandonado paciente terminal

Decir que tenemos uno de los sistemas de seguridad social en salud más costosos e ineficientes del mundo, no es una nueva noticia para ningún colombiano […]
08/07/2016
resized_IMG-20160716-WA0029

Nutracéuticos, alimentos que ayudar a prevenir y tratar enfermedades

Los nutracéuticos contienen fitoquímicos, extractos vegetales, vitaminas y minerales que se destinan a conservar o mejorar la salud. ¿Qué les ha pasado a los alimentos y […]
08/07/2016
600pastoweb

Fútbol risaraldense quiere jugar la final de Pony Fútbol

En la Tebaida, municipio del Quindío, se está desarrollando desde ayer el Zonal Regional del campeonato de fútbol infantil más importante del país, el Ponyfútbol, y […]
08/07/2016
resized_pereira-orsomarso

Deportivo Pereira es una tromba

La victoria 2-0 del Deportivo Pereira sobre el onceno de Palmira tuvo un partido parejo en el inicio, con llegadas a los arcos gracias a las […]