Ambiental

huila

En el departamento se encuentran las fallas de Romeral y del Cauca, dos de las peores del continente. Construcciones como la represa de El Quimbo ponen en riesgo a la población.

A la alta actividad sísmica que se registra en el Huila, se suma una falla geológica que representaría una amenaza latente para el departamento.

A propósito del reciente sismo registrado en el  municipio de Colombia en el Huila de 5.4 grados, se hace necesario recordar  que en el departamento constantemente se  registran sismos en pequeña escala, que sumado a una falla geológica y los impactos de los proyectos  petroleros, mineros y de represas, aumenta los niveles de riesgo.

El  departamento del Huila está clasificado dentro de una zona de amenaza sísmica alta,  según el estudio general de amenazas sísmicas de Colombia, realizado por la Universidad de los Andes, la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS), y el INGEOMINAS en el 2013.  Esto por el registro de varias fallas geológicas  y la cercanía al Valle, Quindío, Nariño y Cauca.  “Lo anterior se suman los registros históricos en los que se encuentra que el Departamento presenta una actividad sísmica frecuente a través de la historia”, se puntualiza en un informe de la Corporación  Autónoma Regional del Alto Magdalena, CAM.

En Colombia están las fallas de Romeral que afectan la casi totalidad de la vertiente occidental de la Cordillera Central.  El investigador, Andreas Kammer en su texto,  Las Fallas de Romeral y su relación con la Tectónica de la Cordillera Central,  manifiesta que el término de “Falla de Romeral” fue introducido par Grosse para designar una falla inversa al pie de la Cuchilla El Romeral, al W de Medellín. En los trabajos cartográficos subsecuentes de Ingeominas se utilizó este término a nivel regional, sin criterios claros de correlación y a veces sin diferenciar entre” Falla de Romeral” y “Sistema de Fallas de Romeral”  Existe consenso de que este sistema es inseparablemente, ligado a la Falla del Cauca que marca el límite  entre la Cordillera OCCidental y el Valle del Cauca y para este conjunto de fallas se ha aplicado el término de “Sistema de Fallas de cauca-Romeral”. “Can “Fallas de Romeral” se designa el conjunto de fallas que limitan las estructuras de la vertiente occidental de la Cordillera Central”.

Según el geólogo Pedro de Greiff es una gran grieta en la corteza terrestre que termina generando constantes derrumbes y otras grietas en la tierra.  En una publicación de CENSAT, se manifiesta que El Cañón del Cauca es una fosa tectónica comprimida entre las dos cordilleras; “por donde dos fallas geológicas, la Falla Cauca y sector central de la Falla de Romeral, se desplazan inversas, buzando hacia ambas cordilleras, la Occidental y la Oriental. Como producto de las fallas, las laderas de esas montañas son muy inestables por el intenso fracturamiento de las rocas que presentan trituración y formación de brechas. Ésta zona se puede considerar como la de más alta amenaza de deslizamientos y constituye, sin duda, un terreno geológico de los más inestables de Suramérica, según Ingeominas”.

En el 2012 se registró como en las instalaciones de la Escuela ubicada en la Vereda El Rosal, municipio de Caldono, permanecen 12 familias que fueron evacuadas de sus viviendas pues los pisos se hundieron y las paredes se cuartearon, “Así lo reportaron a RCN La Radio, habitantes de esta zona que se despertaron en las últimas horas viendo como el terreno que sustentaba sus casas amaneció un metro más abajo. Edier Orozco, indicó que los últimos tres días no ha parado de llover en la zona y por eso la tierra se encuentra húmeda, además el sector está atravesado por la falla del Romeral situación que ha hecho aún más crítica la estabilidad del lugar”.

En el 2013 un sismo de  4,5 grados se registró en el Huila, se sintió en Oporapa, Tarqui, Garzón, La Argentina, La Plata y Pitalito. Además en zonas rurales de estos municipios se han registrado en los últimos años sismos de pequeña escala, lo que evidencia que el Huila tiene una  actividad sísmica recurrente  y  pasa sin ser evidente para muchos ciudadanos. La CAM, en una de sus publicaciones aclara que la  posición tectónica del país y las características geológicas indican alta probabilidad de recurrencia de eventos sísmicos de gran magnitud en el Huila.  En varios estudios de la Corporación y la Universidad Nacional identificaron la existencia de 15 cabeceras municipales de la región localizadas muy cerca a fallas geológicas activas entre las que se encuentran: Neiva, Acevedo, Algeciras, El Agrado, Aipe, Baraya, Colombia, Garzón, Guadalupe, La Argentina, El Pital, Suaza, Teruel y Tesalia.

En el Huila ha sido evidente que con la construcción de la represa El Quimbo entre las cordilleras central y oriental, en zonas aledañas se registraron varias grietas que afectaron predios cercanos con  hundimientos, fracturas, desprendimientos y debilitamiento de la consistencia de la tierra que incluso perjudicaron las obras de la misma represa. Desde el 2011 el ciudadano Carlos Cuellar, puso la situación en conocimiento de las autoridades ambientales con un derecho de petición informando fallas geológicas en la Reserva Forestal de la Sociedad Civil el Viche en la zona de El Quimbo, “Lo peor aún es que quieran hacer una represa sobre una falla geológica”, alertó para ese entonces.

La grieta tenía aproximadamente  170 metros, tres kilómetros de ancho y registraba hasta 10 metros de profundidad, así se denunció en un video de Noticias Uno. Las denuncias fueron  por las fallas geológicas que se registraron en el área con movimientos de tierras evidentes y que incluso generaron derrumbes en la zona conocida como “Los Altares” vía nacional hacia el municipio de Gigantes.  Para Cuellar el  movimiento geológico estaba presente en el hundimiento y fracturamiento del río Magdalena. En ese entonces el  campesino del lugar, Gerardo Duque sostuvo para Suregion.com  que las grietas se había hecho más evidentes con las fuertes explosiones que se producen en la construcción de la represa.

La CAM  reconoció la falla  en una visita de inspección, en la que se estableció  las fracturas y desgarres en varias áreas en donde el terreno se ha separado, lo que representaba un riesgo y se manifestó la necesidad  implementar un programa de monitoreo.    Las denuncia siguieron en el 2012, Cuellar informó  como varias grietas habían aumentado en su predio, sumado a una serie de fallas geológicas que son una amenaza por la inestabilidad del terreno. “Sí por el invierno la situación se ha agudizado, cómo es que piensan llenar de agua con una represa, un terreno sísmico”, se cuestionó  para esa fecha.  La falla geológica recurrentemente afecta  la vía Neiva a Garzón donde los desniveles de la vía y  grietas han sido visibles.

En ese mismo año la denuncia la hizo el profesor Miller Dussán, que manifestó en su blog  los factores de riesgo tales  como la existencia de una falla geológica en la zona de desviación del rio. “La científica climática, Payal Parekh, directora del Programa Climático de International Rivers al solicitar ante la Asociación Española de Normalización y Certificación, AENOR (SASC por su nombre en inglés) que “el proyecto hidroeléctrico El Quimbo no sea certificado como Mecanismo de Desarrollo Limpio”, había advertido, como uno de los argumentos, los altos riesgos de fallas geotécnicas tales como los deslizamientos de tierra y terremotos”.

En la época se denunció  cómo la  plataforma en el pozo 10 de Gigante en la vereda de Miraflores, estaba afectando La vereda el Encanto,  ya que varias casas se empezaron agrietar por una falla geológica que según la comunidad fue  acelerada por las explotaciones petroleras. En el 2015 el tema volvió a ser noticia por la denuncia de  unas grietas en el espaldón de aguas arriba del dique auxiliar del Quimbo, las fisuras fueron evidentes en varias fotos publicadas  en los medios.

Todo lo expuesto anteriormente, evidencia la necesidad que los huilenses estén preparados para un eventual sismo de gran magnitud,  lo  implica  prepararnos como ciudadanos en la toma de medidas preventivas y las instituciones para mitigar el posible riesgo que se hace aún más latente por los proyectos minero energéticos  que inducen  la sismicidad y agudizan las fallas existentes.

CONTAMINACIÓN ESTILO “TABOGO”

El miércoles la estación meteorológica El Dorado, en Bogotá, registró que la temperatura en la capital alcanzó los 25,1 grados Celsius, la más alta en 60 años. Por eso, llama la atención que mientras los bogotanos han disfrutado en los últimos días de mañanas y tardes soleadas, en la mañana del jueves, desde Monserrate, se veía una impresionante nube de contaminación sobre la ciudad.

Fue posible consultar a Edison Ortiz, miembro del grupo de investigación de calidad del aire de Bogotá de la Universidad Nacional, sobre la relación de las altas temperaturas con la aparición de este tipo de fenómenos.

Históricamente los meses de enero y febrero tienen choques térmicos mayores por lo que propicia que se vea con mayor frecuencia el fenómeno de esmog con un color más oscuro que en otros meses. A eso se suma que, según la Red de Monitoreo Ambiental de Bogotá, en enero y febrero también se encuentra un mayor nivel de contaminación y, por ende, más partículas en el ambiente.

Ortiz agrega que por la temporada es posible que “lleguen partículas de incendios de otros lugares del país empeorando el panorama”.

Con respecto a la temperatura récord registrada este miércoles, Ortiz dice que su principal efecto sobre el fenómeno es que este dure más porque “tarda más tiempo en romperse la inversión térmica”. Otro de los factores que contribuye a que sea más visible es que la velocidad del viento promedio en horas de la mañana, y en los primeros meses del año, sea menor por lo que la recirculación de las partículas se ralentiza.

Ortiz asegura que el fenómeno que se evidenció en el video sí corresponde a una nube de esmog que cubre a Bogotá cada día. “La nube es una mezcla de diferentes contaminantes como material particulado, inferior a 10 micras y polvo”, explica Ortiz. El experto agrega que la capa es visible diariamente, entre las nueve y las diez de la mañana, por un fenómeno conocido como inversión térmica.

La inversión se provoca por la diferencia de temperatura en el día y la noche. “el choque entre el frio y el calor hace que los contaminantes queden ‘suspendidos’ en un espacio específico conocido como ‘capa térmica’.”, indica Ortiz.

“Para entender el fenómeno imaginemos una jeringa, la ciudad es la base y la capa de nubes es el émbolo. A las seis de la mañana la actividad industrial y la movilidad se activa liberando partículas al ambiente, a esa hora la capa de nubes está a la altura de los cerros por lo que los contaminantes no tienen mucho espacio donde moverse. Con el pasar del día la capa de las nubes, o el émbolo, suben y hay más espacio. Cerca de medio día la capa está a unos 2000 metros y se hace imperceptible, pero la contaminación continua ahí”, explica el experto.

Fuente: LAS 2 ORILLAS / DIARIO EL TIEMPO

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