Ambiental

Hace un año fue aprobada en primer debate y la plenaria del Senado nada que la tramita. Promotores dicen que el uribismo siempre se ha opuesto y que la ANDI ha hecho un fuerte “lobby” en su contra.

El pasado 19 de octubre falleció Saúl Alirio Páez Cruz por causa de un mesiotelioma pleural, un extraño cáncer que afecta las membranas que recubren los pulmones y la cavidad toráxica, generado por la exposición al asbesto. Antes de su muerte grabó un video en el que le pide al Congreso de la República tramitar “lo antes posible” la ley que elimina el uso de ese material en el país, que desde hace un año —tras ser aprobada en la Comisión Séptima del Senado— se encuentra estancada a la espera de ser debatida en la plenaria de la corporación. Y aunque varias veces ha figurado en los primeros puestos de la orden del día para su discusión, al final termina siendo relegada, como sucedió esta semana.

Por eso, desde diferentes sectores políticos y de la sociedad civil señalan al presidente del Senado, Ernesto Macías, del Centro Democrático, de querer dilatar el debate para propiciar su hundimiento. “Senador Macías, en sus manos está que podamos vivir en un país diferente, en una Colombia sin asbesto”, escribió recientemente en su cuenta de Twitter la senadora Nadia Blel, del Partido Conservador, autora del proyecto. Incluso el 24 de octubre se organizó una “tuiteratón” con las etiquetas #ColombiaSinAsbesto y #LeyAnaCeciliaNiño, buscando enviarles un mensaje a los senadores para que le dieran prioridad a la iniciativa.

Pero todo indica que no hizo efecto. La ley que busca prohibir el asbesto en el país ha sido denominada “Ana Cecilia Niño”, en honor a una de las víctimas que más luchó para que el Estado asumiera una posición en contra de la utilización de ese material que, como lo registra la página web de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, es el nombre de un grupo de minerales con fibras largas y delgadas, que no son visibles al ojo humano, pero al inhalarlas pueden quedar atrapadas en los pulmones. Además de causar cicatrices e inflamación, pueden generar enfermedades como “asbestosis, o excoriaciones en los pulmones, que a su vez dificultan la respiración; mesotelioma o cáncer de pulmón”.

Lea: A paso lento camina en el Congreso la prohibición del asbesto en Colombia

El tiempo apremia y si el proyecto no es aprobado antes del 16 de diciembre, día en que termina el primer período de la Legislatura 2018-2019, se hunde definitivamente. La pregunta es: ¿por qué el Senado no aborda su discusión? El senador Ernesto Macías ha negado que se tenga la intención de dilatar, argumentando que hay otras iniciativas que están por delante y tienen más prioridad: “Uno no puede bajar o subir caprichosamente el orden (…) no voy a ceder a presiones. Esa es la instrucción que hay para todos los proyectos. Antes los movían, pero desde que yo estoy van de forma consecutiva. Así lo he pedido a la Secretaría General y tampoco lo voy a priorizar porque una senadora me presione”, dijo hace poco en claro mensaje a Nadia Blel.

Sin embargo, en el capitolio se escuchan los rumores de que detrás hay intereses de empresas privadas, cuyo nombre nadie se atreve a ratificar. Y el exviceministro Luis Ernesto Gómez, uno de los activistas en contra del asbesto, habla de frente: “La verdad es que el uribismo siempre se ha opuesto al proyecto y la ANDI ha hecho lobby para que no pase. Y la mejor manera de darle sepultura es no dándole trámite porque, si lo hacen, es muy difícil votar que no. Se aprobó en la Comisión Séptima porque lo favoreció la coyuntura electoral y porque la senadora Blel lo impulsó siendo su presidenta. Los senadores Álvaro Uribe y Honorio Henríquez hablaban de que era mejor reglamentar el uso del asbesto vía decreto. Ahora las condiciones son diferentes y Macías ha demostrado que es un caradura y no le importa lo que digan”.

Según el Instituto Nacional de Cancerología, entre 2010 y 2014 se registraron 1.744 muertes en el país por cáncer de pulmón generadas por el asbesto, elemento que se usa para elaborar productos de fibrocemento, como tejas y accesorios, o de fricción, como pastillas y bandas para frenos, esencialmente. Daniel Pineda, esposo de Ana Cecilia Niño, también se ha sumado a las súplicas: “Queremos que este proyecto salga adelante y eso depende de usted”, le dice a Macías. Otros familiares de personas afectadas también han clamado: “Por favor, no esperen a que haya más víctimas. Tengan en cuenta esta ley, no solo por las personas que ya fallecieron, sino por aquellos niños que vienen en camino”, manifestó Helen Rodríguez, familiar de uno de los fallecidos. Lo que esperan es que desde la sociedad civil se ejerza una fuerte presión que obligue a que el Congreso adelante su trámite y aprobación. Falta ver si esas voces son escuchadas.

Fuente: DIARIO EL ESPECTADOR

11/12/2018

Señalan al senador Macías de querer “hundir” ley que prohibe el asbesto

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