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El salario de millones de trabajadores quedará en 737.700 pesos y el subsidio de transporte en 83.140 pesos. Es decir, 1.790 pesos diarios. Con la inflación y la reforma tributaria los trabajadores pueden quedar peor que antes.

Ninguna de las partes quedó contenta con el incremento del 7 % al salario mínimo. Los empresarios no lograron su objetivo de que se aumentara solo un 6,7 %, como lo habían propuesto. La ministra de Trabajo, Clara López, no consiguió una concertación entre los gremios y le tocó expedir decreto. Y los sindicatos no convencieron al Gobierno de que subiera, por lo menos, un 8,5 %.

Desde próximo año, los trabajadores que devenguen un salario mínimo recibirán al mes 737.717 pesos. Es decir, tendrán 48.262 pesos más. El subsidio de transporte, por otra parte, se fijó en 83.140 pesos para el 2017 (5.440 pesos más que el año anterior).

Entonces, sumando los dos rubros -salario y auxilio de transporte- el trabajador que gane un mínimo recibirá un aumento de 53.702 pesos. Es decir, 1.790 pesos adicionales al día, un valor que no alcanza ni para un pasaje diario de Transmilenio (que cuesta 2.000 pesos) o para una bolsa de leche.

Al bajo incremento del mínimo se suma la reforma tributaria que acaba de aprobar el Congreso de la República.

En 2017, el IVA ya no será del 16 sino del 19 % y afectará varios productos de la canasta familiar, electrodomésticos, ropa, calzado y tiquetes aéreos.

“El IVA se ve prácticamente reflejado en todo. Desde el último pelo de la cabeza hasta los pies, todo lo que tiene puesto, los productos de aseo, todo eso tiene IVA”, explicó Guillermo Botero, presidente de Fenalco, a Semana.com cuando se concilió la reforma tributaria.

Además de eso, muchos celulares inteligentes, computadores y planes de telefonía y datos tendrán también un impuesto al consumo del 4 %, al igual que las motocicletas -que son productos de consumo masivo utilizados, principalmente, por la población vulnerable que encuentra en ese vehículo una herramienta de trabajo-.

Así que, tal como la han explicado expertos en el tema, con la reforma tributaria y el precario incremento del salario mínimo los más afectados serán los de clase media y baja, que perderán su capacidad adquisitiva.

Cabe anotar que la importancia del aumento del salario mínimo no solo está en el hecho de que determina el ingreso de los trabajadores durante 2017, sino en que es referencia para varios precios de la economía.

Por ejemplo, el porcentaje en que aumenta el mínimo es la base para saber cuánto pueden subir los peajes, las multas de tránsito; los servicios de patios y de grúas; el seguro obligatorio de accidentes de tránsito (Soat), y en cuánto se reajustan las pensiones para quienes reciben una mesada equivalente al mínimo.

Es importante aclarar que este incremento del 7 %, decretado por el gobierno, solo tiene efecto obligatorio sobre los trabajadores que ganen un mínimo. Para aquellos empleados que laboran en empresas privadas, que pactan una remuneración más alta, no existe la obligación del empleador de ajustar dicho nivel.

Efecto negativo

La reforma tributaria tendría un efecto negativo directo sobre la demanda interna y el ajuste en la tarifa del IVA agregaría 1% a la inflación anual.

Si bien es cierto que el efecto multiplicador de la industria petrolera dentro del PIB nacional no es lo suficientemente grande para generar una profunda recesión, las expectativas si vienen deteriorándose, llevando a que el consumo de los hogares, un indicador que, en efecto, tiene el potencial de distorsionar el crecimiento de manera directa. Asimismo, la inflación, la incertidumbre sobre la reforma tributaria y el inconformismo aumentan, limitando el margen de maniobra de las autoridades económicas y monetarias del país, señala un informe de la firma BDO Colombia.

Teniendo en cuenta que el desalentador desempeño del entorno internacional, pues la recuperación de la economía global ha sido más que frágil y lenta debido, en parte, al fuerte aterrizaje de China por la transición de su economía y al impacto de las medidas del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos. Al respecto, algunos expertos han concluido que 2016 fue el fondo de esta desalentadora coyuntura: la consolidación de estas expectativas negativas ubicarían el crecimiento entre 1,8% y 2%”.

Para 2017, la apuesta del Gobierno y del sector empresarial está principalmente sobre la industria y la construcción. Jugar una fuerte carta con la venta de Isagén para financiar la construcción de las carreteras de cuarta generación (4G), junto al despegue del sector manufacturero vía devaluación permanente y recuperación de mercados externos, buscaría mejorar el crecimiento en el inmediato plazo. Sin embargo, en BDO consideramos que el aumento planeado de los impuestos, derivado de la reforma tributaria frenaría la actividad económica llevando a que la proyección de crecimiento de 2017 se ubique entre 2,1% y 2,4%”.

A pesar de que el proyecto de reforma tributaria trae consigo aspectos positivos como la simplificación del régimen actual para las empresas, que favorecería el recaudo de impuestos, el incremento relevante del IVA (del 16% al 19%) podría marcar una caída considerable en el consumo privado. Es de destacar que un incremento en los precios de los bienes, que calculamos hasta en 1% adicional a la inflación anual como respuesta al ajuste tarifario del IVA, desacelera el ritmo de compras de los consumidores y aumenta el nivel de ahorro con el fin de anticipar dicho golpe impositivo, destaca el informe de prensa.

Luz Marina Pérez presidenta de BDO Colombia indica que “si bien esperamos que la actividad económica, particularmente por el lado de la demanda, la cual representa el 65% del PIB local, sufra una contracción por los cambios propuestos en el IVA y el impuesto al consumo, no es claro que la disminución de los impuestos corporativos produzca un impacto positivo sobre la inversión privada lo suficientemente grande como para mitigar la desaceleración del consumo”.

Bajo el panorama actual, donde el crecimiento podría ser catalogado como ‘mediocre’, resulta necesario que las transiciones tributarias se lleven a cabo pensando en mantener dinámicos los sectores pujantes, que, a su vez, requieren de estímulos a la demanda para consolidar su tendencia. No obstante, algunos elementos del proyecto de reforma tributaria, como la contabilidad a través de las normas internacionales NIIF, son difíciles de cuantificar y más bien generan incertidumbre.

Para el caso de las pequeñas y medianas empresas (pymes) se hace necesario que la reforma tributaria contemple el Impuesto sobre la Renta con tasas entre 30% y 35%, en línea con los números de la Alianza del Pacífico, con la finalidad de incrementar la competitividad empresarial en la región. Una simplificación fiscal estructural de este tipo traería consigo eficiencia en la elaboración de informes tributarios y mejoras en la metodología de cálculo de impuestos sobre el flujo de caja.

“En todo caso, se estima que si bien la aprobación de una reforma tributaria es fundamental para mantener el grado de inversión del país, los ajustes a esta deben ser realmente estructurales y decisivos para que la economía colombiana se acople de manera ordenada a la nueva dinámica de la economía internacional sin poner en riesgo la sostenibilidad fiscal. Una verdadera reforma estructural busca la creación y crecimiento de las empresas junto a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos”, concluye Luz Marina Pérez.

Peso devaludado

El peso colombiano abrió con una fuerte tendencia a la baja frente al dólar de EEUU como consecuencia de la decisión que tomó la Reserva Federal (FED) de ese país de aumentar los tipos de interés en un cuarto de punto porcentual.

Según la plataforma de negociación Set-Fx, citada por el diario local La República, a las 08:10 hora local (13:10 GMT) “el dólar alcanzó un precio promedio de 3.009,61 pesos”, lo que representó para el peso colombiano una caída de 45,05 unidades.

La divisa estadounidense abrió la jornada con un precio de 3.010 pesos por dólar y su cierre a esa hora era de 3.007 pesos, precisó Set-Fx. Sin embargo, la devaluación del peso puede corregirse en la jornada y en los días venideros como consecuencia del aumento en el precio del barril de petróleo, que ha tenido una variación positiva interanual de casi 40%, según precisó La República.

Ese hecho ha producido que el peso colombiano frene un poco su tendencia devaluacionista este año frente al dólar estadounidense, que el miércoles cerró a 2.962,29 pesos por unidad, mientras que un año atrás se ubicaba en 3.315,28 pesos.

Fuente: REVISTA SEMANA / DIARIO EL ESPECTADOR / SPUTNIK

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