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Hace ocho años recorrer los 160 km que hay de Villavicencio a Puerto Gaitán tomaba seis horas por una carretera por pedazos pavimentada, por pedazos un paisaje lunar. La vía estaba enmarcada por potreros, ganado y morichales agrestes. Hoy el recorrido se puede hacer ahora en la mitad del tiempo en un paisaje de acacias y en una buena cantidad de árboles de caucho comercial que forman una barrera detrás de la que hay grandes sembrados de soya, maíz, sorgo y arroz.

Uno de los principales protagonistas de este boom agroindustrial es el banquero Luis Carlos Sarmiento, quien tiene tres grandes proyectos en el Meta. El primero y más extenso está a nombre de Organización Pajonales de propiedad en un 90% de Corficolombiana –una empresa que cotiza en la bolsa pero controlada por Sarmiento-. Sus 22,000 hectáreas, un área que equivale a dos veces el municipio de Barranquilla, aparecen mencionadas en el informe del Contralor Maya en el que señala que violaron los topes de la ley por acumulación irregular de predios de origen baldío. El presidente de Pajonales es Francisco Bejarano Rodríguez.

La presencia de Sarmiento en la región disparó los precios de la tierra en la zona. Una de las fincas vecinas está en venta y tiene precio de mercado a $10 millones la hectárea, lo que le daría al predio de la Organización Pajonales un valor astronómico. Tienen la tierra sembrada en cultivos de ciclos cortos, como maíz y soya. Este mismo grupo empresarial tiene en el Tolima otra gran extensión de tierra en ganadería y arroz, y además cuentan entre su portafolio de negocios la venta de semillas de arroz certificadas (transgénicas) e insumos biológicos.

La segunda gran empresa, también de propiedad de Corficolombiana, es Mavalle. Esta tiene 4,600 hectáreas sembradas en caucho cuyo propósito no solo es obtener el derivado industrial del látex, sino lograr compensación en bonos de carbono que emiten las Naciones Unidas en el marco de un proyecto impulsado en el 2005 gobierno de Álvaro Uribe llamado “El Renacimiento de la Alta Orinoquía”. El trabajo para la lograr la certificación fue iniciado hace cinco años.

Para el capítulo de la producción de látex, la Organización Pajonales realizó un acuerdo comercial con la francesa productora de llantas, Michelin, para asegurar su venta inicial.

Este proyecto, como la mayoría de la agroindustria en el Llano, ha recibido todo el apoyo estatal. En el 2009 Jorge Enrique Robledo denunció que de los $17,000 millones de créditos subsidiados por el gobierno para el Meta, los proyectos de Sarmiento se quedaron con $6,000 millones. En febrero del 2016, recién elegida, la gobernadora del Meta Marcela Amaya, realizó una visita a la hacienda en la que aprovechó para recalcar la importancia para la región de la presencia de la Organización Pajonales y el macro proyecto porcícola La Fazenda.

Marcela Amaya, gobernadora del Meta, en Mavalle - Foto: meta.gov.co

Ese mismo año, 2012, Corficolombiana y Mavalle recibieron de parte del Departamento de Prosperidad Social $215 millones para la construcción de una escuela para los niños de Remolinos, donde queda ubicada gran parte del predio.

El tercer predio es Unipalma S.A, de 4,500 hectáreas y localizado en el municipio de Cumaral. Es de propiedad en un 54% de Corficolombiana en sociedad con la multinacional anglo-holandesa Unilever. Está sembrada en su totalidad en palma de aceite. Fue la primera inversión de Luis Carlos Sarmiento a comienzos de los años ochenta.

Además de esta sociedad con Unilever, es socio inversionista en otro proyecto en los Llanos que comparte, a través de su compañía Cabriolet ltda, con otras 3 sociedades propiedad de reconocidos empresarios.

Pagaron $100 millones cada uno, y tienen el 25% del proyecto de 3.816 hectáreas localizado en el municipio La Primavera. Estos son sus socios.

Los hermanos Valencia Iragorri son los dueños de Agro Elbita S.A.S. Su parentesco de primos hermanos con Aurelio Iragorri llevó al Ministro de Agricultura a tener que inhabilitarse en el debate de la polémica Ley Zidres, en el que llevó la vocería por parte del gobierno el Ministro del interior Juan Fernando Cristo. Tampoco pudo participar en los proyectos de desarrollo estatal del Llano. La familia Valencia Iragorri tiene participación en el grupo JLT, multinacional de seguros con presencia en 135 países, en la cual Julián Valencia trabaja como Vicepresidente comercial.

El empresario Gabriel Echavarría, cuya familia es propietaria del Grupo Corona, participa también con un 25% de este proyecto, a través de la sociedad Mercantil Galerazamba.

El cuarto socio es Proyectos Vichada SAS, cuyo representante legal es Manuel Antonio Hinojosa, hoy abogado conciliador de la Cámara de Comercio de Bogotá y quien tiene vínculos con Julián Valencia Iragorri, uno de los tres hermanos socios de Agro Elbita.

Este predio en La Primavera, de propiedad de estos cuatro reconocidos empresarios, también forma parte del inventario de 322 predios de origen baldío contra los que el Contralor Edgardo Maya insta a la Agencia Nacional de tierras a ejercer acciones judiciales por acumulación  irregular de baldíos.

Fuente: LAS 2 ORILLAS

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