Cambio Radical abandona el gobierno, ataca el proceso de paz y parece “alinearse” al uribismo

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Cambio Radical abandona el gobierno, ataca el proceso de paz y parece “alinearse” al uribismo

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El representante y presidente de la Cámara, Rodrigo Lara Restrepo, se despachó contra el proceso de paz, el Gobierno y Humberto de la Calle. Además, su partido expulsó al ministro de Ambiente Gilberto Murillo por no salir del Ejecutivo.

La renuncia del ministro de Vivienda, Jaime Pumarejo, selló el fin del matrimonio entre el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, ahora candidato a la Casa de Nariño, y el presidente Juan Manuel Santos. Fueron casi ocho años de luna de miel, durante los cuales Cambio Radical fue decisivo en el Congreso, en la política de infraestructura y vivienda, y en la Vicepresidencia de la República. Pero se acercan las elecciones y los antiguos aliados empiezan a ser enemigos. Y con el anuncio formal de que el partido de Vargas Lleras sale de la coalición de Gobierno, un nuevo capítulo empieza a escribirse y el epígrafe son las declaraciones del hoy presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Lara Restrepo.

“Asumimos nuestro derecho a discrepar. La verdad es que el esfuerzo demostrado por la Fuerzas Militares para derrotar a las Farc y permitir esta negociación fue inmenso, un gran sacrifico y todos teníamos la esperanza de que esta paz le sirviera a todos los colombianos y que el proceso de implementación iba a ser un éxito, pero veo que los responsables de esa implementación están más preocupados en hacer política con la bandera de la paz que en volver eso una realidad. La JEP, pésimamente elaborada, dejaba por fuera a la mitad de los militares del marco de régimen especial, permitía a sus testaferros seguir disfrutando de inmensas fortunas, permitía a los desertores ir, delinquir en una bacrim, y regresar impunemente al régimen especial, consagra en el cuerpo de magistrados un grupo importante de activistas políticos, con un pasado, matriculados en ideologías extremas, que no permite controles. Todo eso es un error y lo que está fallando es precisamente el cuerpo de funcionarios en el Gobierno encargados de implementar estos acuerdos”, expresó el representante a la Cámara.

La declaración de Lara es la muestra de lo que será, a partir de hoy, el papel de los parlamentarios de Cambio Radical. Una bancada que tiene nueve senadores y 16 representantes a la Cámara y que durante cuatro años ha apoyado, algunas veces con reservas, los proyectos del Gobierno en materia de paz. El mismo Rodrigo Lara, hoy crítico de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), fue el ponente del acto legislativo que consagró el diseño de la justicia transicional. Pero desde marzo de este año, cuando el vicepresidente Germán Vargas Lleras renunció al cargo para aspirar a la Presidencia, las relaciones han venido cambiando. El apoyo de la bancada de Cambio no ha sido decidido, la ley de amnistía e indulto y todo lo relacionado con el acuerdo de justicia, ha sido duramente criticado, e incluso, para el ministro del Interior, Guillermo Rivera, ha sido activa en el saboteo a la implementación normativa de lo acordado.

Por eso, hace una semana cuando el presidente de Cambio Radical, Jorge Enrique Vélez, anunció que no apoyarían más la estatutaria de la JEP, el presidente Juan Manuel Santos convocó a los parlamentarios de la colectividad y les anunció que si no apoyaban la implementación del acuerdo debían renunciar al Gobierno.

Y el plazo se cumplió. Cambio no apoyó en la sesión de este lunes y, en la mañana del martes, estaban sobre la mesa del mandatario las renuncias de los ministros de Vivienda y Ambiente, Jaime Pumarejo y Luis Gilberto Murillo, respectivamente. A pesar de que muy temprano Pumarejo negó la versión, horas después publicó un sarcástico trino en el que ratificaba su salida del Gobierno. “¡Vendo corbatas y vestidos, poco uso! 50% de descuento!”, escribió en su condición de exministro.

Respecto a Murillo, quien dio la noticia de que se quedaba en el Gobierno,  renunciando a Cambio Radical, fue el secretario general de Presidencia, Alfonso Prada. “En el caso del ministro de Ambiente, Murillo, hace tres meses que hicimos la anterior crisis de gabinete, y el ministro fue ratificado sin ningún tipo de apoyo de Cambio Radical. El presidente valoró sus condiciones personales, la región del pacífico a la que representa, la afrocolombianidad que se representa”, puntualizó.

Y es en este contexto, que surge la reacción del representante a la Cámara, Rodrigo Lara. “Los ministros son funcionarios de libre nombramiento y remoción, y así como los nombra puede pedirles su salida. En este caso, el ministro Pumarejo, muy dignamente, puso su permanencia a disposición y tomó la decisión de pedirle que valorara el cargo”, refirió, y agregó en tono sarcástico: “felicito al ministro Murillo por pertenecer al Gobierno. Ahora bien, él llegó allá con Cambio, pero bueno usted sabe que la política es dinámica”. De ahí, Lara Restrepopasó a que muy pronto se reunirán con el jefe natural del partido, el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien curiosamente aspira a la presidencia por un movimiento significativo de ciudadanos y no por el movimiento político que fundó.

“Ojalá muy pronto tengamos la posibilidad de vernos con él y seguir discutiendo los temas que sí le interesan a los colombianos y que sí son importantes para los colombianos. A los colombianos no les interesa estas movidas burocráticas, sino que están esperando de sus representantes y senadores que representen el interés general, sus preocupaciones, que seamos su voz y que no antepongamos posiciones burocráticas sobre los intereses del país”, declaró Lara, abriéndole paso a sus observaciones sobre los contrincantes de Vargas en su aspiración a la Casa de Nariño, y añadió: “Ojalá el gobierno recapacite. Ojalá pueda concentrar esa actividad tan importante en una persona que no tenga agenda política, como el General (Óscar) Naranjo que se ha destacado por sus méritos, por una carrera impecable y que no está pendiente de las próximas elecciones ni de modificar las normas electorales para sacar una ventaja, de construir coaliciones de extrema izquierda para poderse matricular en ellas, ojalá le pongan rumbo y seriedad a este proceso de implementación porque esto puede convertir algo positivo en algo negativo si no nos ponemos las pilas”.

Y se lanzó al ruedo de la campaña electoral contra los contrincantes de Vargas: “De la Calle desdice mucho de lo que había sembrado en el pasado. El apoyo al proceso de paz debe ser gratis, como el aire. Cuando existe un interés electoral pierde valor y grandeza, y De la Calle, con esa hechiza candidatura presidencial, lo que está demostrando es que su apoyo tuvo un cálculo electoral. Si algunas cosas no quedaron bien en esos acuerdos fue porque de pronto él tenía en mente esta aspiraciónelectoral y de pronto refirió acelerar, ceder para tener el tiempo de armar una campaña electoral. Eso es oportunismo político”.  Así es como el presidente de la Cámara de Representantes, y uno de los principales alfiles de Germán Vargas Lleras, se despidió de la coalición que lo erigió para llevar las riendas de la última legislatura del Congreso 2014-2018. Es el acta de divorcio, de un matrimonio que cogobernó al país en la última década.

Para cerrar esta notificación de divorcio, Cambio Radical envió un comunicado sobre la situación. “Es importante aclarar que el Partido Cambio Radical ha sido protagonista de las grandes construcciones de la administración, siendo solidario siempre con el Proceso de Paz como un camino de futuro y tranquilidad para todos colombianos. Sin embargo, dicho apoyo no está exento de  llamar la atención sobre lo que consideramos perjudicial para la sostenibilidad posterior del Acuerdo”,expresa, y a renglón seguido señala que “esta discusión no se puede simplificar tratándola como si fuera una elemental situación de trámite burocrático pretendiendo quitarle a nuestros reclamos la legitimidad democrática que tienen”.

Y concluye: “Le agradecemos al Ministro Jaime Pumarejo la gallardía y dignidad con la que asumió esta coyuntura. En el poco tiempo que estuvo en el Ministerio desempeñó con gran competencia sus responsabilidades y se proyectaba ya como uno de los mejores funcionarios de la administración. Hoy mismo el Ministerio de Vivienda estaba batiendo los records en materia de cumplimiento de metas, ejecución y desempeño. Es lamentable que esta situación haya privado a Colombia de este gran funcionario. En el día de hoy también hemos procedido a aceptar la renuncia del Ministro Luis Gilberto Murillo como miembro de Cambio Radical, partido a quien representaba en el gabinete”.

SALIDA

Tal como se había estado comentando en los corrillos políticos desde que el partido Cambio Radical marcó su disidencia política para votar negativo el proyecto de la estatutaria de la Paz, los ministros que militan en esa colectividad y hacen parte del gobierno de Santos saldrán del gabinete en la mañana de este martes.

Se trata de Luis Gilberto Murillo, ministro de Ambiente, y Jaime Pumarejo, ministro de Vivienda, quienes, según informó el diario El Tiempo, le presentarán la renuncia al presidente Juan Manuel Santos apenas termine el consejo de ministros que se realiza en la Casa de Nariño. Sin embargo, también hay versiones que señalan que Pumarejo no presentará la renuncia y que seguirá con su agenda en la cartera de VIvienda, por lo menos, durante esta semana.

Con la confirmación de esta situación se da por sentada la separación entre Santos y su antiguo vicepresidente Germán Vargas Lleras, líder natural de Cambio Radical. No obstante, es una situación que no toma por sorpresa a nadie y que ya se veía venir, incluso, desde antes de que Vargas Lleras, hoy precandidato presidencial, saliera del Gobierno.

La renuncia al gabinete de Santos fue confirmada en la W Radio por el ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo. No está claro si saldrán otras personas que hacen parte del Gobierno y que son cercanos a Cambio Radical, como Karen Abudinén, directora del ICBF; Jairo Mesa, superintendente de Notariado y Registro; José Miguel Mendoza, superintendente de Servicios; Pablo Felipe Robledo, superintendente de Industria y Comercio; y Adriana Barragán, presidenta de Servicios Postales de Colombia 4-72.

La salida de los miembros de Cambio Radical también había sido, prácticamente que pedida, por algunos congresistas del partido de la U, como Roy Barreras o Armando Benedetti, quienes vieron como algo natural que quienes no apoyaran las iniciativas lideradas por el Gobierno en el Congreso salieran de este.

Y está claro. Lo que definió este hecho fue la negativa de Cambio Radica de votar negativamente el proyecto de ley estatutaria de la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), que fue aprobada en la noche del lunes por las comisiones primeras conjuntas de Cámara y Senado sin la participación de ese partido.

No obstante, en la tarde del lunes habían corrido versiones que señalaban que los congresistas de la bancada de Cambio Radical iban a cambiar de opinión luego de que se acogieran varias de las sugerencias del fiscal general Néstor Humberto Martínez, cercano a esta colectividad, pero al final del día no fue así. Cambio Radical, ahora, queda más cerca de la oposición que del Gobierno del que hizo parte durante siete años.

Es posible inferir que la decisión que tomarán los dos ministros no era lo que se quería desde el Gobierno, como quedó claro con las palabras del exministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, cuando salió del gabinete para tomar las riendas del Partido de la U. Este no consideraba algo recomendable la salida de los ministros de Cambio Radical señalando que sería aislar aún más al gobierno de Santos. La propuesta de Iragorri era logran consensos con ese partido frente a los temas que más los preocupaban en la estatutaria de la JEP.

DECISIONES

Esta semana, Germán Vargas Lleras puso en aprietos el trámite de la justicia para la paz que habrá de juzgar a los excombatientes de las Farc y a los militares implicados en delitos atroces cometidos con ocasión del conflicto armado.

La jugada de Vargas, quien no estaba en el país, llevó a que el presidente Juan Manuel Santos tuviera que amenazar desde la Casa de Nariño que quien no apoye las principales políticas de su gobierno no podrá participar en su administración. Más o menos, una tarjeta amarilla para Vargas Lleras.

Al final, los congresistas de Cambio Radical (el partido del exvicepresidente) no votaron a favor del proyecto, pero aceptaron hacer parte del ‘quorum’ y participar en la discusión del tema. Como consecuencia de este gesto, los ministros de Vargas siguen en el gabinete, pero el asunto de la participación, como lo advirtió Santos, no ha sido resuelto.

Va a tomar distancia

La cuestión de fondo es que Vargas Lleras, no obstante haber sido el consentido de Santos durante sus dos gobiernos, primero como ministro del Interior, luego como ministro de Vivienda y finalmente como vicepresidente, va a tomar distancia de Santos y de su gobierno para emprender su viaje hacia el debate presidencial de 2018.

Y ese tomar distancia será criticar y oponerse a algunas políticas de Santos, como la integración de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), con la que él nunca ha estado de acuerdo.

No es la primera vez que Vargas se desmarca de un gobierno con el que ha trabajado, para replantear su proyecto político.

Desde cuando era congresista hay muchas historias de sus jugadas audaces. En octubre de 2001 hizo uno de sus más sonados debates en el Senado para denunciar los abusos de las Farc en la zona de distensión, donde se realizaban los diálogos de paz con el gobierno de Andrés Pastrana.

En ese debate, Vargas Lleras habló de la existencia de verdaderos campos de concentración, desnudó el tema del secuestro como arma mortal de esa guerrilla, también reveló la existencia de los cultivos ilícitos, las pistas clandestinas y el adiestramiento de terroristas en esa área.

Ese endurecimiento contra las Farc dejó a Vargas alineado con el candidato Álvaro Uribe y terminó con un sorpresivo abandono de las toldas liberales que lideraba el candidato Horacio Serpa. Uribe ganó las elecciones en 2002, Vargas se convirtió en su aliado en el Congreso y su partida del liberalismo dejó heridas en Serpa que hasta la fecha no han podido sanar.

Como presidente del Senado, a finales de 2003, se opuso al primer proyecto de reforma constitucional con el que Uribe intentó reelegirse, lo que significó el comienzo de sus tensiones con el hoy jefe del Centro Democrático (CD).

Luego Vargas apoyó a regañadientes la primera reelección de Uribe en 2006, pero se opuso a fondo a un tercer mandato en 2010, lo que lo dejó distanciado política y personalmente del exmandatario con el resultado final de fracasar en su deseo de llegar a la Presidencia en ese momento.

Socio de Santos

Al final fracasó la segunda reelección de Uribe en la Corte Constitucional, pero como Vargas había destruido todos los puentes con él, Juan Manuel Santos, su rival, se metió en medio, logró el respaldo del entonces mandatario y fue elegido Presidente en 2010.

Santos consiguió el respaldo de Vargas Lleras en la segunda vuelta presidencial de 2010, y desde entonces lo hizo su principal aliado en el Gobierno. Finalmente, este hecho se convirtió en una de las principales razones de la confrontación Uribe-Santos, que se tradujo en una de las disputas políticas más candentes en la historia reciente del país.

Uribe nunca aceptó que Santos instalara en el gabinete al principal responsable del fracaso de su tercer mandato, pues fue Cambio Radical el que llenó de vicios el proyecto que convocaba el referendo habilitante de una nueva reelección, y a la postre declarado inexequible por la Corte Constitucional.

También en el Ejecutivo

Como miembro del gobierno de Santos, Vargas Lleras también hizo las más grandes apuestas.

Desde el Ministerio del Interior impulsó la ley anticorrupción y modificó las normas que cambiaron la contratación en el país. Se eliminaron los anticipos para las obras públicas.

Vargas se precia de haber aumentado el presupuesto del Ministerio de Vivienda de 140.000 millones de pesos, cuando llegó a más de 7 billones.

Y lo mismo con infraestructura. Tras ser elegido Vicepresidente en 2014, Santos le entregó la coordinación de tres sectores estratégicos: infraestructura, vivienda y agua potable.

Vargas metió al país en las autopistas de cuarta generación (4-G), y cuando se despidió de ese cargo en marzo pasado hablaba de casi 40 billones de pesos invertidos en este sector.

Camino hacia 2018

Si bien Germán Vargas aparece en lugares de vanguardia de casi todas las encuestas sobre intención de voto para 2018, su camino hacia la Presidencia en 2018 no está del todo despejado.

Su distanciamiento del gobierno de Santos, los reparos a algunos aspectos del proceso de paz con las Farc y los desencuentros cotidianos con sectores del liberalismo y de ‘la U’, los otros dos partidos fuertes de la coalición santista, lo dejan con el reto de construir su propio camino hacia 2018.

Humberto de la Calle y Juan Fernando Cristo, los dos precandidatos con mayor opción de vencer en la consulta liberal, han dicho de manera expresa que no harán alianza con Vargas. Y no son menos duras las críticas que ha lanzado en su contra el nuevo jefe del liberalismo, César Gaviria.

En una nueva de esas decisiones sorpresivas, hace pocas semanas decidió renunciar al aval de su partido, Cambio Radical, para inscribir su candidatura con firmas y dar el cariz de un proyecto más ciudadano que partidista.

DEMANDA

Rafael Nieto, precandidato presidencial por el Centro Democrático, presentó ante la Corte Constitucional una demanda contra la Ley de Amnistía e Indulto, argumentando que esta “atenta contra los derechos constitucionales de los niños”.

Nieto explicó desde la secretaría de la Corte Constitucional, en Bogotá, que su hipótesis se basa en el hecho de que “deja sin ningún tipo de sanción conductas como homicidios, lesiones personales, secuestros, violaciones y otras conductas sexuales abusivas contra los niños, cuando el responsable de esa conducta es miembro de las Farc”.

Además de pedir la inconstitucionalidad la ley 1826 de 2016, también aseguró que pedirá que pase lo mismo con el decreto 277 de 2017 “y demás normas tramitadas con el “Procedimiento Legislativo Especial Para La Paz”, que otorguen beneficios a quienes hayan cometido delitos contra menores de edad”, dijo Nieto, según recogió W Radio.

La ley en cuestión fue aprobada por el Congreso el 30 de diciembre de 2016. “Gracias al Congreso que con votación histórica aprobó Ley de Amnistía, primer paso para la consolidación de la paz”, escribió el presidente Juan Manuel Santos en su cuenta en Twitter, en su momento.

MENTIRAS Y DIFAMACIONES

Desde Manizales, en un duro discurso, el primer mandatario acusó a la oposición de seguir despotricando con sus “mentiras y difamaciones” en contra de su Gobierno. Y aseguró que decir que persigue a la oposición a través de los jueces es un insulto, no solo al Ejecutivo sino a la justicia misma.

El presidente Juan Manuel Santos parece estar “restíao”, como se dice coloquialmente cuando, por ejemplo, un jugador de póquer arriesga todo, echa los restos o apuesta todo el dinero que le queda sobre la mesa. En un fuerte discurso desde Manizales, durante el Vigésimo Encuentro de la Jurisdicción Ordinaria, el primer mandatario arremetió contra sus opositores  –léase uribismo, aunque en ningún momento lo dijo con nombre propio – a quienes acusó de seguir despotricando con sus “mentiras y difamaciones” en contra de su Gobierno, no solo en el país sino por todo el mundo.

“Me han acusado de traidor, de tramposo, de mentiroso, de comunista, de dictador, de haber sido reclutado por la KGB durante mi estadía en Londres. Me han dicho fariano –hasta me pusieron un alias–, me acusaron de haber financiado mis campañas con plata del narcotráfico, con coimas de Odebrecht, con plata de los Comba y con plata venezolana. Me han señalado de ser ficha de los Castro, de ser ficha de Chaves, por supuesto, de ser ficha de los dos: todo un castrochavista. Que me compré el premio Nobel, que regalé a San Andrés, que acabé con la seguridad, que hice añicos la confianza inversionista y la cohesión social”, dijo.

Y prosiguió: “Que pacté con las Farc el aumento de los cultivos ilícitos, que he querido acabar con el Ejército, con la Policía, con la propiedad privada, con la libertad de expresión, y otras tantas barrabasadas. Que conspiré con un jesuita comunista de nombre Francisco –y no es de apellido De Roux– para lograr una paz que le permita a las Farc tomarse el poder. Que me compré el premio Nobel, que regalé a San Andrés, que acabé con la seguridad, que hice añicos la confianza inversionista y la cohesión social”.

Y en clara alusión a los reparos que sectores como el Centro Democrático le han puesto a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), agregó: “Pero, hay una acusación que nos atañe a todos los aquí presentes, a los jueces y al Gobierno: nos acusan de persecución. A ustedes los acusan de persecución política y, a mí, de persecución judicial. No importa que eso ni siquiera tenga la más mínima lógica. Porque mentir, difamar, mentir y difamar –que de eso algo queda, como diría Laureano– parece ser la consigna. Han llegado al extremo de irse ante tribunales internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, para hacer estas acusaciones y presentarse como perseguidos políticos”.

Santos calificó dichas acusaciones como “absurdas y fantasiosas”, y aseguró que el mejor programa de gobierno para cualquier jefe de Estado es cumplir con la Constitución, trabajar todos los días para garantizarles los derechos a todos los ciudadanos, incluidas las minorías y, desde luego, a los críticos y opositores, lo cual, en su concepto, es lo que ha hecho.

Palabras seguidas, siguió lanzando pullas a diestra y siniestra: “Nunca he perseguido a ningún crítico ni opositor. A nadie. Solo a los bandidos. Decir que el Gobierno persigue a la oposición a través de los jueces es un insulto no solo al Gobierno sino a la justicia misma. Ustedes, mejor que nadie, saben que esa es una acusación absolutamente descabellada y sin sentido”.

El jefe de Estado señaló que aunque le duele que la crítica de la oposición haya sido tan destructiva, nunca por eso la va a perseguir. Y enfatizó que el talante que he querido imprimirle a su gobierno es el de un gobierno tolerante, incluyente, reformista, respetuoso, dialogante, justo, generoso, compasivo. “Decía Molière que el hombre sabio es superior a los insultos que se pongan sobre él”.

Para concluir agradeciéndoles a los miembros de la Rama Jurisdiccional presentes su contribución a la paz y pidiéndoles, de paso, ser superiores a los insultos y seguir avanzando como país, por encima del odio, la violencia o la venganza. “Que nuestras instituciones sean superiores a unos pocos individuos que las han manchado con sus acciones. Que nuestro espíritu como nación sea superior a cualquier tormenta que nos quiera desviar del camino del progreso, del bienestar, de la reconciliación y de la paz por el que estamos caminando (…)  Sin duda, hoy tenemos un mejor país que el de hace siete años. Pero nos falta mucho por hacer. Los invito a seguir trabajando, a no bajar la guardia en esta tarea dura, necesaria y gratificante. A ser una Corte cada vez mejor, que pueda dar ejemplo y fortalecer la democracia en este momento crucial de nuestra historia”.

Fuente: DIARIO EL ESPECTADOR / DIARIO EL TIEMPO

 

 

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