Ante la decisión, el expresidente Álvaro Uribe ejerció su derecho de réplica en la Plaza de Bolívar.

Uribe quería responder las acusaciones de Gloria Gaitán, quien aseguró que él fue responsable de “los procesos penales, administrativos y fiscales que tuvo que afrontar después de que la destituyó de la dirección del Instituto Colombiano de la Participación Jorge Eliécer Gaitán, Colparticipar”.

“Uribe me interpuso 44 demandas. Me gasté 10 años para demostrar que eran falsas imputaciones y al final quedé totalmente exonerada (…) él dirá como siempre que no fue, que fueron sus subalternos, que no sabía (…) pero aquel que es un buen administrador es el que sabe controlar a su gente y el que dice que todo lo hacen a sus espaldas es un mal gobernante”, dijo Gloria Gaitán, citada por el periódico”.

A la salida del Congreso, el expresidente fue defendido por la representante María Fernanda Cabal, quien aseguró que él también era víctima, pues le habían asesinado a su padre.

Lo que acaba de pasar en este Congreso, donde los gritos de 2 o 3 se imponen sobre las reglas democráticas, va acreditando que el país avanza hacia la creación de otra víctima: la restricción de la democracia. El futuro democrático de la Patria está arriesgado, en este día de las víctimas tenemos que llamar la atención para que nuestra democracia no sea la nueva víctima de estos abusos de Santos, la corrupción y el terrorismo”, dijo Uribe.

El acto de las víctimas continuó en el Congreso sin la participación del Centro Democrático.

“Al final, como de costumbre, el recinto se fue desocupando y pocos fueron los congresistas que se quedaron para escuchar todas las intervenciones. Algunos senadores y representantes a la Cámara pidieron la palabra al final para expresar su respaldo a las víctimas. Sin embargo, en el ambiente volvió a quedar la sensación de que pasó una conmemoración más de lo que se consagró como el Día de la Memoria y Solidaridad con las víctimas del conflicto armado, y es mucho más lo que se dice que lo que realmente se hace desde las esferas del poder. Y todas esas preocupaciones, sentimientos, angustias y dolores que ellas expresan se quedan en la anécdota”, dijo El Espectador.

Uribe aprovechó el cubrimiento de los medios para lanzar el discurso que tenía listo, pero que no pudo hacer efectivo dentro del recinto: “Dado que las restricciones democráticas en Colombia me impidieron ejercer el derecho a la réplica al interior del Congreso, lo ejerzo aquí enfrente de los ciudadanos y de los periodistas”.

“QUERÍA HABLAR SÓLO ÉL”

El día en que las víctimas tenían la voz en el Congreso los ánimos se caldearon por cuenta de una réplica que fue negada al senador Álvaro Uribe, quien aseguró que le impidieron ejercer su derecho. ¿Qué pasó?

En medio de la sesión especial en el Congreso para homenajear a las víctimas del conflicto un altercado caldeó los ánimos de los asistentes. Todo empezó cuando Gloria Gaitán, la hija de Jorge Eliécer Gaitán y primera víctima en participar se despachó contra el expresidente Álvaro Uribe.

“Uribe me interpuso 44 demandas. Me gasté 10 años para demostrar que eran falsas imputaciones y al final quedé totalmenteexonerada (…), él dirá como siempre que no fue, que fueron sus subalternos, que no sabía (…), pero aquel que es un buen administrador es el que sabe controlar a su gente y el que dice que todo lo hacen a sus espaldas es un mal gobernante”, dijo Gaitán en la sesión.

Cuando terminó de hablar el senador por el Centro Democrático no se quiso quedar atrás y pidió una réplica para contestar a las acusaciones que ella había hecho en su contra. Sin embargo, la petición fue negada por Miguel Ángel Pinto, quien presidía la sesión, con un argumento: el orden del día contemplaba que primero hablaran las víctimas y después los parlamentarios.

“Él se enfureció porque como tiene delirios de grandeza y quiere estar siempre en primer lugar no quería que hablaran las víctimas sino solo él”, contó Gloria Gaitán.

El senador Álvaro Uribe, una vez salió del recinto, se expresó públicamente. En su discurso aseguró que le “impidieron ejercer el derecho a la réplica al frente del Congreso”, pues él quería intervenir.

Frente a este punto el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, explicó que aunque él no estaba presidiendo la sesión en el momento de lo ocurrido era claro que “las primeras 50 intervenciones fueron las víctimas y solamente al final pueden intervenir los congresistas”.

Sin embargo, el expresidente alegó públicamente que le negaron su “derecho”, incluso la representante María Fernanda Cabal ha dicho, en defensa de su jefe político, que Uribe tenía derecho a réplica pues es una víctima de la violencia. “La furia ayer de todos los ‘amigos de La Paz‘ es que ninguno pudo responderme si Uribe era o no víctima y merecía su derecho a la réplica”, escribió en su cuenta de Twitter.

El senador fue más allá y en su mención fuera del recinto no se centró en los más de ocho millones de víctimas que ha dejado el conflicto en Colombia, sino en lo que él llamó las “nuevas víctimas”, es decir los jóvenes consumidores de drogas que afectados por el narcotráfico, las familias que cultivan las 180.000 hectáreas de coca que tiene el país actualmente, la economía que no pasa por su mejor momento y la democracia. “El camino que llevamos no es el camino de la paz sino el camino de la Venezuela de Maduro”, dijo con ahínco.

La representante Cabal también fue partícipe de la disputa, incluso se enfrentó directamente con personas que representaban a las víctimas. Afuera del recinto increpó a Alejandra Gaviria, integrante del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, y le aseguró nuevamente que Uribe tenía derecho a la réplica.

“Yo salí al baño y me encontré con la señora Cabal y ahí sucedió todo. Yo sigo concluyendo que no es una cuestión personal con Uribe sino de respeto, había un orden, todos teníamos unos turnos. Entonces que si el señor era víctima pues que hiciera el ejercicio porque aquí no puede haber víctimas más importantes que otras, somos ocho millones, ¿por qué pasar por encima de otros?”, explicó Alejandra Gaviria, hija del militante de la Unión Patriótica Francisco Eladio Gaviria, quien fue asesinado el 10 de diciembre de 1987.

Muchas víctimas y pocos congresistas

No es la primera vez que el Congreso recibe duras críticas por los parlamentarios que brillan por su ausencia precisamente el día dedicado a escuchar a las víctimas. Esta vez no fue la excepción, pues al final de la sesión quedaban apenas 22 representantes y 11 senadores.

Sin embargo, las víctimas que han asistido en varias oportunidades reconocen que este año la asistencia fue mayor comparado con los anteriores.

“Para las víctimas es muy triste que en este país no haya ni un día en el que se escuche con toda tranquilidad y con todo respeto a las víctimas del conflicto”, aseguró Gaviria.

RECLAMOS A URIBE

Fue posible converdar con Gloria Gaitán para conocer más sobre las acusaciones que tanto molestaron al senador y que provocaron el desafortunado episodio.

¿Cuéntenos sobre sus reclamos a Álvaro Uribe?

La unidad de víctimas me incluyó como tal, esa resolución la hicieron porque Lizcano Restrepo escribió un ensayo en un libro que se llama La sangre de Gaitán, donde dice que hay que enterrar la memoria de Jorge Eliécer Gaitán como condición para lograr la paz en Colombia, entonces los paramilitares repartieron por todas partes un panfleto donde aplaudían a Lizcano Restrepo y decían que a mí había que liquidarme porque yo era la culpable de no permitir que se enterrara la memoria de Gaitán, que si yo no renunciaba a la dirección de la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán ellos asesinarían a mis hijas y a mis nietos. Yo me preocupé seriamente y presenté mi renuncia. En ese momento el presidente era Andrés Pastrana pero ya había sido elegido Álvaro Uribe. Después de eso Pastrana, por medio de su secretaria general de Educación, me mandó una carta no aceptando mi renuncia en la que decía que yo violaba la ley al argumentar por qué renunciaba y que yo no podía poner mi vida en manos del presidente de la República.

¿Después qué pasó?

No me la aceptaron, pasó más de un mes, y se posesiona Uribe y a los cinco días hábiles me aceptan una renuncia que tenía más de 30 días y después de eso toda renuncia que no haya sido aceptada queda anulada. Lo que hizo fue destituirme. Pero no se contentó con eso, porque lo que necesitaba era justificar por qué cerró el Instituto Gaitán, entonces me interpuso 44 demandas penales, administrativas y penales. Diez años de mi vida me gasté defendiéndome y salí totalmente exonerada, con aplausos, incluso de la Fiscalía y el Tribunal Supremo de Bogotá diciendo que lo había hecho supremamente bien y que yo aportaba dinero de mi propio bolsillo cuando no había. El presidente Uribe entregó ilegalmente a la Universidad Nacional el manejo de la Casa Museo que es un verdadero desastre.

¿Qué pasa ahora en la Casa Museo?

Inclusive salió el relato de una visita donde dicen una cantidad de mentiras y hacen quedar a mi papá como un estúpido. Entonces yo le escribí al responsable de la Casa Museo y dice: sí efectivamente nosotros dijimos esas mentiras porque nos interesa que la gente vea la mala figura que tiene Gaitán y no solo la parte positiva. Ni a mis hijas ni a mí nos dejan entrar aunque es un espacio público. No nos dejan entrar a visitar la tumba de mi papá que está en los predios que le entregó ilegalmente, porque eso no pertenece a la Nación, a la Nacional el señor Álvaro Uribe violando la ley.

¿Qué quisiera que hiciera Álvaro Uribe al respecto?

Yo le he pedido al presidente Uribe que corrija esa violación a los derechos de mi familia y se ha negado a hacerlo.

Defensores de Álvaro Uribe dicen que él tenía derecho a réplica porque es una víctima también, ¿qué opina de eso?

Él es una víctima porque al papá lo mataron los narcotraficantes porque no había cumplido con un tratado, él se lo achaca a la guerrilla y eso no es cierto. Fue un ajuste de cuentas de las mafias. Entonces sí es víctima de las mafias, pero la Ley 1448 de 2011 dice que los muertos por la delincuencia común no hacen parte de la Ley de Víctimas.

INSULTOS

“Estudien, vagos”, “Lean. Aprendan de historia” y otros de los insultos de los senadores del Centro Democrático a víctimas y ciudadanos en el Día de las Víctimas.

En medio de la calentura por la sesión que conmemoraba el Día de las Víctimas y tras la salida del partido del Centro Democrático de la plenaria en donde dejaron con la palabra en la boca a las víctimas que les querían hablar, la representante a la Cámara, María Fernanda Cabal, la emprendió contra los asistentes a la plenaria en calidad de víctimas, luego de que exigieran que se cumpliera el orden del día.

Más adelante, cuando el Centro Democrático decidió salir a la Plaza de Bolívar para manifestarse frente a lo que ellos llamaron “una multitud” de 50 personas, más o menos, tuvieron que ingresar al Capitolio, nuevamente tras los gritos de los ciudadanos que les decían “asesinos”, la representante Cabal los gritó diciéndoles “vagos”, “estudien, vagos”, grito que apoyó el senador Alfredo Ramos Maya, mandándolos a leer y a aprender de historia.

Fuente: PULSO / REVISTA SEMANA / PUBLIMETRO