Atento contact center

Si hay quienes consideran a Colombia en la “prehistoria” del sindicalismo mundial, más de uno podría darles la razón con lo ocurrido recientemente.

Mas de 15 trabajadores de la multinacional “Atento”, la cual hizo “tanto ruido” al aterrizar no hace mucho en la capital risaraldense, fueron despedidos sin ninguna causa.

En tiempos donde “lo importante son los negocios” y como dice el popular dicho, “para hacer una tortilla deben romperse algunos huevos”, por no decir muchos y ni que hablar de la paciencia de los trabajadores de los call centers, confinados a pasar exhaustivas jornadas sin siquiera poder ir al baño durante largas horas, o riesgo de ser llamados a descargos antes de ir a la calle, parece imponerse la moda de amasar en peculio propio “haciendo harina” al empleado.

Motivos

Lo cierto es que frente a la crónica precariedad del sistema sindical, además de presumirse poder cortar del hilo por lo más delgado, nadie puede ocultar las úlceras provocadas en el epicentro de las grandes compañias, cuando mientras los gobiernos pusilánimes garantizan tercerización, los trabajadores demandan proteger sus derechos inalienables, desde luego “demasiado onerosos” hasta para las “abultadas carteras” de estas gigantescos corporaciones comerciales.

Pero si se trata de la expulsar del sindicato a los esquiroles o en su defecto, a quienes los trabajadores consideran traidores al haberse dejado coptar para más tarde ser infiltrados entre aquellos que soportan agotadoras rutinas a cambio de salarios irrisorios e injuriantes, los efectos producidos pueden describirse al interior de la patronal como los de una eventual catarsis.

Consecuencias y solicitud

Por ende, tras enterarse de lo acontecido, los despidos injustificados no tardaron en llegar.

De allí que el flamante sindicato de teleoperadores, ASTAC, convoque a todo el movimiento obrero a solidarisarse frente a la arbitraria medida, tomada en retalación frente a los hechos mencionados.

Parafraseando una de las memorables frases de la saga de “El Padrino”, “no es nada personal; sólo son asuntos de negocios”. Pero en este caso, en procura de una mayor precarización laboral, criminalizacion de las protestas, de concebir sindicatos apenas en ciernes o direcciones vendidas.

El objetivo es percibible: Contar con trabajadores dóciles y sumisos que les permitan seguir enriqueciéndose a expensas de cuantos necesitan “agachar la cabeza” para colocarse a cambio de un sueldo por más miserable que sea.

Fuente: SECRETARÍA DE PRENSA DE ASTAC