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“Aprender en medio del COVID – 19”, por Luis Enrique Arango Jiménez

Mucho se ha dicho sobre el papel le de los padres y terceros en el acompañamiento de los niños en los procesos de educación que se cumplen en el hogar, de manera virtual o a distancia, para aquellos donde la conectividad y condiciones no lo permiten. En efecto, ha emergido una carga de trabajo y responsabilidad enorme que complica obviamente la situación al interior de los hogares, pero así mismo genera oportunidades y escenas curiosas.

Saliéndome del libreto habitual, quizás para darme un recreo, voy a relatar lo que aconteció hace pocos días en mi casa .

Martín, uno de mis nietos, y mi hija Catherine, su madre, durante la pandemia están compartiendo techo con nosotros. Pamela, mi esposa, asume gran parte del trabajo de acompañamiento en la tarea escolar, que se ha cumplido hasta ahora 100% virtual y Martín ha desarrollado gran habilidad para mirar vídeos e información .

La semana pasada Martín subió a nuestro cuarto y me preguntó: «Tito: dónde queda Neast ? «. Me sorprendió y debí contra interrogarlo preguntándole a qué se refería, a lo cual me dijo que estaba mirando algo en el computador y quería saber dónde quedaba ese sitio.

Caí en la cuenta que se estaba refiriendo al north east, y le explique que no era un sitio específico sino una orientación geográfica y que dependía de dónde estuviera la persona situada; que cada punto de referencia tenía un norte, un sur, un noreste , etc.

Me respondió. No le entendí pero bueno, y bajó de nuevo al computador .

Quedé incómodo y decidí ahondar en la explicación. Me armé de un mapamundi existente en la casa y lo llevé más tarde hasta el sitio en que se encontraba frente al computador en plena actividad acompañado de la abuela . Le mostré con el dedo dónde estaba Colombia y dentro de Colombia dónde podríamos estar. Le indiqué que hacia arriba todo era norte y hacia abajo sur. Le mostré el polo norte y el polo sur, el Ártico y el Antártico. Le indiqué lo que sería la dirección Noreste.

De manera súbita me lanza esta pregunta: » Como hacen los que están en la parte de abajo para sostenerse en el suelo y dio un salto para ilustrar la pregunta «.

Me cogió de sorpresa y le dije tontamente, sin pensarlo, que la tierra giraba. La abuela ripostó, no eso es muy despacio es la fuerza de gravedad.

Con algo de verguenza por mi torpeza al responder, me tocó explicarle la atracción que tienen los cuerpos y la tierra, el concepto de gravedad, y contrastarla con el espacio exterior, fuera de la atmósfera, donde está fuerza se hacía muy pequeña y las cosas flotaban.

Naturalmente que el giro no es lento, lo que pasa es que no lo sentimos, ocurre algo similar a lo que sucede cuando vamos en un avión.

Dejo esta anécdota, solo como un testimonio de la importancia del maestro y los esfuerzos que deben hacerse en casa en tiempos de pandemia .

Escribe: LUIS ENRIQUE ARANGO JIMÉNEZ*

*Dirigente político, hombre cívico y ex rector de la Universidad Tecnológica de Pereira.

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