A 29 años del magnicidio de Gildardo Castaño Orozco

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A 29 años del magnicidio de Gildardo Castaño Orozco

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El 06 de enero de 1989, saliendo de su casa para el trabajo a las 7:30 am, como todo buen hombre, honrado, disciplinado y estudioso, un sicario, que con seguridad no actuó en solitario, cegó la vida del máximo dirigente del Partido Comunista Colombiano PCC- Risaralda, GILDARDO CASTAÑO OROZCO, quien en ese momento era Concejal de Pereira por la Unión Patriótica UP y miembro del Comité Central del PCC. Tuve el privilegio de alternar con él, siendo su suplente, en los períodos 1986-88 y 1988-90, hasta el momento de su asesinato. Gildardo fue un dirigente integral, de una formidable capacidad de trabajo, sus mayores y mejores energías las dedicó a su familia, a la academia y al trabajo político. Como todo ser humano, no era perfecto y eso lo reconocía al aceptar las críticas que en su momento se le hacían. Si algo tenía Gildardo era su irrestricta confianza en el pueblo, en su creatividad y capacidad de transformación; por algo su consigna favorita fue “El Pueblo Unido, Jamás será vencido”, recogida de una de las canciones más cantadas por el Pueblo chileno en tiempos de Salvador Allende.

Son hasta hoy 29 años de impunidad de su asesinato. Pero, ¿qué le cobraron a Gildardo? Sin duda su militancia en la izquierda, sus profundas convicciones sobre la necesidad de una transformación revolucionaria de las estructuras económicas, sociales, políticas e ideológicas vigentes en Colombia. Además, su asesinato ocurrió como parte del Plan de exterminio contra La UP y el PCC, desde la segunda mitad de la década de los años 80as. El magnicidio de Gildardo no fue un hecho aislado sino que hizo parte de ese plan, que cobró la vida de miles de militantes de la UP y del PCC, empezando por JAIME PARDO LEAL y BERNARDO JARAMILLO OSSA: Fue el genocidio contra la UP, orquestado desde cúpulas de poder económico, político y militar del país, por eso se trató de la práctica del Terrorismo de Estado.

Los autores intelectuales y materiales del crimen, se equivocaron creyendo que lo silenciaban definitivamente; al contrario, sus ideas, sus consignas, sus enseñanzas, su práctica revolucionaria sigue no sólo vigentes, sino que transcurren con mayor ímpetu en la vida nacional. La paz por la que luchó Gildardo, ha cobrado un nuevo nivel a partir de los diálogos de la Habana y la firma del Acuerdo entre el Gobierno Nacional y las FARC EP, así como su implementación. Cierto es que como toda lucha transformadora, la implementación de tal Acuerdo no ha estado exento de trampas y escollos puestos por las fuerzas del establecimiento actual, pero no por ello podemos caer en una actitud paralizante, derrotista y pesimista. De esto también supo Gildardo, de momentos difíciles, pero de ellos salió airoso, con renovados bríos para seguir adelante.

Escribe: FERNANDO ARIAS CARDONA*

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*Jefe de la Oficina de Paz, Reconciliación y Postconflicto de la Alcaldía de Pereira.

 

 

 

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