“Lenguaje periodístico, como arma de la verdad”, por Carlos Alberto Ricchetti

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“Lenguaje periodístico, como arma de la verdad”, por Carlos Alberto Ricchetti

Se le atribuye al escritor argentino, Ernesto Sábato (1911 – 2011) haber patentado la frase: “El lenguaje periodístico prostituye la literatura”.

Lo cierto, al margen de la autenticidad del autor, es su valor relativo. ¿La razón? Porque más allá de las reglas ortográficas o gramaticales obligatorias, está construido en respuesta a la demanda de cierto tipo de lectores habituados a la cotidianidad.

Literatura periodística

Derivada de ese estilo alternativo, surge una modalidad de la que entre otros pueden dar muestra Roberto Arlt (1900 – 1942), en sus célebres “Aguafuertes Porteñas” y Rodolfo Walsh (1927 – 1977), con “El caso Satanovsky” u “Operación Masacre”, dándole forma definitiva al género en castellano.

La lengua inglesa tuvo su equivalente en Truman Capote (1924 – 1984), autor de magistrales entrevistas a celebridades de la época, compiladas bajo el título de «Música para camaleones».

Temáticas

Junto a las obras basadas en hechos reales, pueden agregársele las de ficción. Un segmento de «La guerra de los mundos» de H. G. Wells, escrito en esa modalidad, resultó tan creíble para la audiencia que al ser transmitido en radio hacia fines de 1938, logró aterrorizar a medio Estados Unidos en la voz de Orson Welles (1915 – 1985).

Sin embargo, para ingresar al intrincado laberinto del mundo del periodismo gráfico, es indispensable el empleo de algunas reglas precisas.

Lógicamente, el perfil del medio al que pertenezca tendrá el veredicto definitivo. Ello, siempre y cuando no labore de forma independiente, cuente con autonomía o en última instancia, pueda escribir cuanto quiera.

Herramientas primordiales

Aunque el tamaño del escrito dependerá del espacio asignado por el jefe de redacción o el director a la edición final, es obligatoria la utilización de un lenguaje dubitativo, imparcial e inadjetivado, excepto para describir determinados tipos y estilos de objetos.

A la hora de construir el relato, el periodista deberá hacerse de forma imaginaria las preguntas: “¿Qué?”, “¿cómo?”, “¿cuándo?”, “¿dónde?”, “¿por qué?”, “¿cuál”?. Basta una breve demostración.

Ejemplo

“Lametex, víctima del “fuego de la tentación”

Un incendio de proporciones (“¿qué?”) fue el que se desató cerca de las dos de la madrugada («¿cuándo?») en la fábrica “Lamatex”, ubicada en la localidad de “El Pendorcho”, a veinticinco kilómetros de Puerto Alejos, al oeste de Reisenland. (¿”dónde”?)

Según estimaron algunos de los obreros testigos del hecho al presentarse a trabajar en la mañana, no habrían sido suficientes las reparaciones efectuadas a la máquina de prensa, la cual al parecer venía presentando desperfectos desde hacía seis meses (¿por qué? 1).

Idas y venidas

Cuando se hizo presente el líder del sindicato Fierreros Unidos Reisenlandeses Corporación Independiente Organizada (FURCIO), Holofernes Lechonier, le dijo a los corresponsales de “Valencia Profunda” que el máximo responsable era del director y propietario de la firma, ingeniero Pascual Salfumán, al rehusarse a modernizar la planta.

“No podemos seguir trabajando con máquinas del tiempo de Primo de Rivera, para fabricar las ollas a presión del futuro”, ironizó utilizando la popular muletilla del comercial de la empresa. (¿Por qué 2?)

Réplica

Rubricado con la firma del propio Salfumán, el directorio emitió un comunicado donde radicó su versión de los hechos.

“Lametex S. A. informa a la comunidad y a los medios de comunicación que los motivos del siniestro, no se debieron a fallas en el sector lindante a la máquina de prensa.

La misma había sido reparada en el día de ayer, a la espera de su reemplazo programado para el próximo martes dos de septiembre del corriente año. Se adjuntal al presente documento, los comprobantes de los sucesivos controles de seguridad, realizados de manera periódica.

De acuerdo al peritaje técnico y al careo de los implicados, el incidente se precipitó cuando personal de seguridad en complicidad con el sereno, permitió el ingreso a las instalaciones de un número indeterminado de mujeres con fines espurios, dentro de un perímetro no asignada a su competencia.

Los distintos peritajes demostraron que debido a los habituales cortes de energía manuales programados en horas nocturnas, las personas arribaron al lugar iluminándose con velas propiedad de la empresa, absteniéndose del uso de linternas para no llamar la atención desde el exterior.

El contacto fatal de las llamas con uno de los recipiente de combustible destinado a la limpieza superficial de la prensa, motivó la conflagración. La capacidad de los matafuegos reglamentarios se vio desbordada para conjurar el siniestro en ciernes, al estar impregnada con la sustancia infamable.

A estas hora, los guardias jurados de la compañía prestadora del servicio junto al sereno, quien hasta la fecha hizo parte de Lametex S.A., se encuentran declarando ante la justicia por su responsabilidad en los acontecimientos.

Agradecemos a las autoridades policiales, miembros de bomberos y de ambulancias, la colaboración prestada, rogando de antemano disculpas a la comunidad por los inconvenientes ocasionadas.

Resta permanecer a la espera de los propietarios de las inmuebles afectados para hacer frente a la correspondiente reparación económica (¿por qué? 3).”

No se registraron muertos ni heridos, más allá de los daños materiales afectando el setenta por ciento de la superficie de la planta.

Conclusión

La  “frutilla del postre” es asignar un buen título, original y que se adapte al tema. En este caso, le dimos uno de tinte gracioso, a fin de entretener al lector.

Algunas alternativas podrían haber sido “Siniestro en Lametex, sin víctimas”“Puerto Alejos: Incendio destruye fábrica”, “Testimonios encontrados por causa de incendio” o cualquiera que se ajuste a los distintos requerimientos.

También se recomienda emplear subtítulos cortos, sin superar a lo sumo las tres o cuatro palabras. En cuanto a la las “preguntas imaginarias”, no es necesario realizárselas en el orden demostrado con anterioridad.

Se puede empezar con el “¿por qué?” (las causas), el “¿cuándo?” (día o si la hay, la hora del evento), seguir en el “¿dónde?” (nombre del inmueble, empresa, fábrica) o rotarlas de una manera adecuada para elaborar lo que recibe el nombre de “crónica”.

Si se desea volcar la opinión personal del periodista, hacer críticas teatrales, destacar, elogiar sucesos determinados, amén de utilizar idénticas características se denominará al texto “artículo”.

De tratarse de cualquier información siguiendo el lineamiento, las políticas del medio tanto virtual como tangible, se llamará “editorial”.

¡A no desanimarse! “La práctica hace al maestro”, otro popular dicho atribuido a varios autores, pero que explica a la perfección el mejor método para desarrollar un oficio cuyo título no convierte en «bueno» al profesional.

En todo caso, será el talento, el recurso, la inventiva, la forma de comunicar a través del preciso arte de construir con palabras sencillas.

¡Eso sí! Describiendo los hechos de manera no tendenciosa, siendo fiel testigo de la realidad objetiva incontrastable, dejando al lector sacar sus propias conclusiones.

Escribe: CARLOS ALBERTO RICCHETTI

*Periodista, escritor y poeta. Director general de Diario EL POLITICÓN DE RISARALDA  y su suplemento, ARCÓN CULTURAL

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